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domingo, 21 de junio de 2015

RESOLVIENDO LA DIVISION RACIAL EN ESTADOS UNIDOS



A Propósito de la Masacre Racista de Charleston, EE. UU., 17/06/15

“Resolviendo la División Racial”

Traducción de “Resolving the Racial Divide”
Por Fernando Andrés Torres*,
En Dissident Voice, junio 19 de 2015

¿Por qué es tan difícil para los medios de difusión en general mencionar la palabra racismo?

Revisando los titulares nacionales y las noticias sobre la reciente masacre, esta vez en Charleston, Carolina del Sur, no encuentro ninguna mención de la palabra. Comprobé en el catálogo de la AP[1], sólo para estar seguro y no veía ningún problema con la palabra "racismo".  Entonces, ¿cuál es la reticencia para mencionarla? Con las masacres de este tipo ocurriendo casi cada cinco semanas, ¿se habrá convertido, tal vez, en una palabra sucia?

Ni siquiera el Presidente tuvo las agallas para nombrar ésta palabra. Muy mal. No vamos en la dirección correcta. Si queremos comenzar el más que necesario debate nacional, primero tenemos que llamar a estos horrendos actos por su nombre, asesinatos racistas.

Orwell en su mejor expresión. Si seguimos hurgueteando el diccionario para blanquear la cosa tanto como podamos o si continuamos ingiriendo la píldora del “tipo solitario" o de la "manzana podrida", proseguiremos, quizás para siempre, preguntando "¿por qué?"

En su lugar, lo que yo me encontré en las noticias nacionales fue "un crimen odioso." Pero ese término, en verdad, no apunta al corazón de la cuestión. Cualquier asesinato es un crimen odioso, pero un linchamiento racista no es cualquier asesinato. Ni siquiera "terrorismo" es la palabra más adecuada, porque el terror es lo que estas masacres nos hacen sentir, pero no es, en el fondo, el objetivo de su perpetrador.

Y no es sólo la bandera de batalla confederada, o cualquier otro símbolo, es el estado mental, el sistema de enseñanza, los medios de comunicación, el sistema capitalista de mercado, la locura de la propiedad de las armas, los políticos ambiguos, las referencias e imágenes tendenciosas de la televisión, Hollywood, las turbas racistas secretas vivitas y coleando (mi lista sigue y sigue), que han perpetuado el racismo desde que los primeros esclavos tocaron tierra en Jamestown.

Para los medios de comunicación del Área de la Bahía[2] la aflicción durará más que el desfile de celebración relacionado con el baloncesto, para luego barrerla bajo la alfombra. Me di cuenta de esto cuando, en una calle cercana a la avenida Solano, en Albany, California, vi a una mujer blanca ponerse a llorar en su auto estacionado… su radio estaba transmitiendo los detalles de la masacre. Mis más sinceras condolencias para estas mujeres con el corazón roto.