“Resolviendo la División Racial”
Traducción
de “Resolving the Racial Divide”
Por Fernando Andrés Torres*,
En Dissident
Voice, junio 19 de 2015
¿Por qué es tan difícil para los medios
de difusión en general mencionar la palabra racismo?
Revisando
los titulares nacionales y las noticias sobre la reciente masacre, esta vez en
Charleston, Carolina del Sur, no encuentro ninguna mención de la palabra. Comprobé
en el catálogo de la AP[1], sólo
para estar seguro y no veía ningún problema con la palabra
"racismo". Entonces, ¿cuál es la
reticencia para mencionarla? Con las masacres de este tipo ocurriendo casi cada
cinco semanas, ¿se habrá convertido, tal vez, en una palabra sucia?
Ni
siquiera el Presidente tuvo las agallas para nombrar ésta palabra. Muy mal. No
vamos en la dirección correcta. Si queremos comenzar el más que necesario
debate nacional, primero tenemos que llamar a estos horrendos actos por su
nombre, asesinatos racistas.
Orwell
en su mejor expresión. Si seguimos hurgueteando el diccionario para blanquear la
cosa tanto como podamos o si continuamos ingiriendo la píldora del “tipo
solitario" o de la "manzana podrida", proseguiremos, quizás para
siempre, preguntando "¿por qué?"
En
su lugar, lo que yo me encontré en las noticias nacionales fue "un crimen odioso."
Pero ese término, en verdad, no apunta al corazón de la cuestión. Cualquier asesinato
es un crimen odioso, pero un linchamiento racista no es cualquier asesinato. Ni
siquiera "terrorismo" es la palabra más adecuada, porque el terror es
lo que estas masacres nos hacen sentir, pero no es, en el fondo, el objetivo de
su perpetrador.
Y
no es sólo la bandera de batalla confederada, o cualquier otro símbolo, es el
estado mental, el sistema de enseñanza, los medios de comunicación, el sistema capitalista
de mercado, la locura de la propiedad de las armas, los políticos ambiguos, las
referencias e imágenes tendenciosas de la televisión, Hollywood, las turbas racistas
secretas vivitas y coleando (mi lista sigue y sigue), que han perpetuado el
racismo desde que los primeros esclavos tocaron tierra en Jamestown.
Para
los medios de comunicación del Área de la Bahía[2] la
aflicción durará más que el desfile de celebración relacionado con el baloncesto,
para luego barrerla bajo la alfombra. Me di cuenta de esto cuando, en una calle
cercana a la avenida Solano, en Albany, California, vi a una mujer blanca
ponerse a llorar en su auto estacionado… su radio estaba transmitiendo los
detalles de la masacre. Mis más sinceras condolencias para estas mujeres con el
corazón roto.
