Han pasado casi 2 meses desde la
desaparición forzada de 43 alumnos de Ayotzinapa. Días duros para familiares y
amigos, no sólo por los estragos propios del hecho, sino por el manejo
gubernamental y mediático del mismo. Sobre la suerte de los jóvenes se han
difundido todo tipo de versiones. “Estamos
cansados de que este gobierno no dé resultados”, dice la madre de uno de
los normalistas detenidos-desaparecidos. “Estamos
preparados para luchar contra el gobierno. Ahorita tenemos coraje y rabia; ya
no nos detiene nada”
Ayotzinapa, Tixtla, Guerrero.
A este joven bailarín le “rompieron el camino”. Él es uno
de los 43 muchachos que desaparecieron la noche trágica de Iguala. Aquella en
la que los policías arremetieron a mansalva contra los estudiantes de la Escuela Normal
Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, una escuela para pobres.
¿Cuál de los 43 rostros que ya circulan a nivel mundial es
el de este danzante de la música popular? ¿El de cara alargada? ¿El de cejas
pobladas?, ¿El de labios delgados? ¿El de ojos hundidos? ¿Aquél con el rostro
aún de niño?…
Su padre no dice su nombre. Tampoco el de su hijo.
Prefiere que en estas líneas conste, simplemente, que es “un padre de familia
que tiene a su hijo desaparecido”. Y es que considera que identificarse puede
poner en peligro a su vástago: “En donde lo tengan le van a decir, ‘sabes qué,
te vamos a dar una pinche calentada porque tu padre se está metiendo mucho en
los medios’”.
