lunes, 12 de junio de 2017

MIRISTAS CONTRA TEXTO QUE DESHONRA Y DAÑA IMAGEN HISTORICA Y EL PROYECTO DEL MIR


“Ex dirigentes y militantes del MIR contra extraño texto publicado en México”

De Agencia Popular, en Kaos en la Red –public. 12/6/17

¿Quién está detrás de la publicación del libro “Una visita a los Sótanos de la Dictadura”?

1.- En los últimos años se han publicado muchos libros y artículos, y se han elaborado decenas de tesis universitarias sobre el MIR. Estos textos expresan visiones distintas, parte de ellas son visiones críticas de las políticas y direcciones partidarias, y, en general, aportan antecedentes veraces para contribuir a una reflexión seria y bien intencionada sobre lo que fue el proyecto y la lucha revolucionaria del MIR. En esos textos observamos más allá de discrepancias, un marco de respeto por los militantes y dirigentes que, habiendo caído en la lucha o sobrevivido, se comprometieron con una causa revolucionaria común.

2.- El libro publicado recientemente en México por Héctor Luis Sandoval, un ex militante del MIR de Talcahuano, llamado “Un viaje a los sótanos de la dictadura”, está circulando en Chile en versión digital. Esta publicación rompe esa norma de respeto revolucionario, y sin ninguna prueba documental o de hecho, sin más apoyo que elucubraciones arbitrarias e informaciones falsas, acusa a compañeros de trayectoria revolucionaria y probados combatientes antidictatoriales, de ser agentes de la DINA que tomaron el control de la Dirección Interior del MIR para implementar un tenebroso plan de entrega, captura y asesinato de dirigentes y militantes que retornaron, o se incorporaron en Chile a la resistencia antidictatorial.

3.- Quienes firmamos esta declaración, lo hacemos, en primer lugar, como un necesario acto de desagravio a quienes tan injusta y canallescamente son acusados de ser “topos” infiltrados al servicios de la Dictadura, los compañeros Hernán Aguiló, Julio Hidalgo, Jacinto Hidalgo, Rodrigo Muñoz, Luis Izquierdo, Eduardo y Francisco Contreras, y a aquellos mencionados como cómplices o ayudantes pasivos. Y al hacerlo queremos dar testimonio que entre nosotros hay quienes conocemos a unos u otros desde muy jóvenes, hemos mantenido estrechos vínculos de amistad personal y de militancia, hemos compartido con sus familias, trabajamos juntos en la clandestinidad, y participamos con ellos en acciones y tareas antidictatoriales. Durante esa larga vida común hemos tenido tanto acuerdos como contradicciones políticas. Incluso en la división del MIR algunos nos alineamos en bandos contrarios. Eso no nos impide manifestar nuestra confianza personal y respeto revolucionario por estos compañeros, lo cual se ve reforzado porque en décadas posteriores todos ellos, de una u otra forma, han mantenido en pie sus convicciones de siempre.

4.- Firmamos esta declaración porque, con el conocimiento y la experiencia que nos da haber participado muchos de nosotros en distintas tareas clandestinas partidarias y frentes de la lucha antidictatorial, queremos denunciar que el libro de Héctor Sandoval (“Chacha”) es un relato construido en base a la manipulación de hechos, repleto de inconsistencias, mentiras, falsas acusaciones, tergiversaciones y antojadizas conclusiones y juicios. El objetivo de estas infamias sería desacreditar la política revolucionaria del MIR ante las generaciones que hoy retoman las alternativas antisistémicas y populares.

5.- Esta trama novelesca se presenta avalada por un ex miembro de la Dirección interior, Horacio Marotta*. Sandoval cita a compañeros que están muertos, y los hace cómplices de sus infundadas acusaciones. El autor del prólogo, Marotta, estaba suspendido de sus funciones cuando cayó detenido en diciembre de 1977. Con posterioridad a su detención, fue marginado del MIR por su vinculación con la muerte de Augusto Carmona, tal como quedó establecido en la sentencia de la Corte Suprema. La tesis del autor del escrito se sustenta en la supuesta infiltración del “Topo Alfa” (Aguiló) y su equipo de topos ayudantes, iniciada según el autor desde mucho antes del Golpe Militar, para lo cual no aporta ningún evidencia objetiva. Postula el autor que en 1975 el Topo buscaba – después del golpe represivo de Malloco – acceder al control de la dirección partidaria. Desde esta posición la nueva dirección “DINA-MIR” descrita por el autor del prólogo, habría pasado a implementar una segunda fase de aniquilamiento total de los cuadros del MIR, para lo cual:

· El “Topo Alfa” habría alentado el Plan de Retorno de 1978. Eso es totalmente falso pues dicho plan fue impulsado por el Secretario General y la Dirección en el Exterior. Aguiló y miembros de la Dirección Interior que conocieron posteriormente el Plan se opusieron pues consideraban que no había aún condiciones de apoyo de infraestructura social en el interior para recibir un contingente numeroso de cuadros, proponiendo una mayor gradualidad en la implementación del plan.

· El “Topo Alfa” habría fijado los puntos de conexión de los cuadros ingresados al país, puntos que eran una trampa para capturarlos o bien seguirlos para su pronta detención y aniquilamiento. Sin embargo, ningún cuadro fue detenido en el punto de recepción. La mayor parte de los conectados pudo integrarse a sus nuevas tareas sin detectarse tales seguimientos, y el grueso de los que cayeron fue bastante tiempo después de haber ingresado y por otras causas. Hubo también retornados que habiendo asistido a sus puntos de contacto, no fueron conectados, y se mantuvieron desconectados pero sin seguimiento o persecución. Algunos de ellos incluso se legalizaron contraviniendo el compromiso, por la falta de condiciones que encontraron para su inserción clandestina. En total contradicción con las afirmaciones del autor, los datos estadísticos indican que ingresaron en la Operación Retorno 290 compañeros y compañeras, de los cuales 29 están muertos y 2 desaparecidos. Del total de 31 caídos, ninguno fue detenido o asesinado en su punto de conexión. Son varios los que murieron cumpliendo importantes misiones armadas.

· El “Topo Alfa” y su equipo de topos, son acusados de entregar antecedentes en Santiago y regiones para que la DINA-CNI estableciera trampas callejeras, en casas de seguridad, o asaltara lugares de refugio de los militantes. Pero este texto no entrega ningún antecedente que demuestre tal acusación reiterando una y otra vez suposiciones sin fundamentos reales. Por el contrario, las sentencias emanadas de instancias judiciales establecen la verdad histórica sobre los responsables de los crímenes.

· El “Topo Alfa” y su equipo de topos, habrían evitado operar, enviando en cambio a otros cuadros para que fueran emboscados durante las operaciones por los aparatos represivos. Varios de los que firmamos esta denuncia podemos atestiguar que tanto Aguiló, como los compañeros falsamente acusados de infiltrados, participaron en operaciones, porque nosotros fuimos parte de ellas. Los medios de comunicación de la época así lo confirman. Por otra parte, en ninguna operación los grupos operativos se encontraron con emboscadas enemigas.

6.- Lo anterior no significa desconocer que, entre 1979 y 1985, cuando el MIR retomó la iniciativa e impulsó una táctica antidictatorial ofensiva en lo político, social y armado de acuerdo a los lineamientos de la Resistencia Popular delineados por Miguel Enríquez antes de su muerte, sufrió fuertes golpes represivos en que muchos compañeros y compañeras cayeron. Se desgastó así la capacidad de intervención estratégica. Inventar que ello se debió a la infiltración de la Dirección Nacional por el “Topo Alfa” y su equipo, además de falso e injusto, en nada contribuye a una reflexión seria y objetiva sobre la derrota y sus causas.

No es el caso en esta declaración profundizar en los casos represivos y los procedimientos de la contrainsurgencia, pero cabe señalar que tanto en el periodo 1973-75, como en el periodo 1979-1985, para obtener información los aparatos represivos de la Dictadura usaron los mismos métodos de tortura. Estos incluían la investigación de los vínculos de los cuadros identificados, el seguimiento, vigilancia y trampas en las casas de familiares y de seguridad detectadas, emboscadas en puntos de contactos que habían sido entregados bajo tortura, asesinatos en las calles, y en supuestos enfrentamientos. A ello se agrega los errores políticos de evaluación de la fuerza propia y de la del enemigo. También en ambos períodos, los servicios de inteligencia intentaron la infiltración, sobre todo con la colaboración de militantes quebrados en la tortura u otras formas de presión, pero no hay antecedentes serios para afirmar, como lo hace el autor, que la Dirección del MIR estaba en manos de la DINA o CNI. Desde luego que en la época, el MIR en sus distintas estructuras interior y exterior, así como en las cárceles, reunió la mayor información posible sobre los golpes represivos. Se estudiaron las posibilidades de infiltración en todos los niveles, dentro y fuera del país, pero más allá de sospechas no comprobadas, jamás se presentó a la dirección máxima, evidencias objetivas que pudieran comprobar fehacientemente alguna infiltración implantada en los niveles altos y medios del partido. Los casos de traición, colaboración y trabajo para el enemigo que el MIR confirmó son posteriores a detenciones. Ellos son los de Marcia Merino (“Flaca Alejandra”), María Alicia Uribe (“Carola”), Leonardo Alberto Schneider (“el Barba”) y Emilio Iribarren (“Joel”).

7.- No hay espacio en una declaración como esta para detallar toda la información falsa y mitomanía del libro que comentamos. Desde mentiras malintencionadas como detallar falsa composición de unidades orgánicas que estuvieron en realidad compuestas por otros militantes, e inclusive que no existieron; compañeros a los cuales se les asigna tareas que nunca realizaron y se los ubica en lugares y fechas donde nunca estuvieron; descripción de operaciones combativas y sucesos represivos que no corresponden a la realidad; supuestas reuniones y propuestas de operaciones conjuntas del Secretario General del MIR a las FARC colombianas, que nunca existieron y para lo cual presenta como fuente citas de la inteligencia norteamericana (CIA). Al mismo tiempo levanta la infamia de que la Dirección del MIR se apropiaba para su propio provecho de los recursos económicos aportados por la solidaridad internacional y por las expropiaciones en Chile, sin ningún antecedente concreto que respalde tal acusación. Incluso llega el autor al extremo demencial de asegurar que Hernán Aguiló planificó con la DINA el secuestro de su propia hija.

8.- El fantasioso cuadro que nos entrega este libro de la acción del MIR bajo la Dictadura es el de una guerra conspirativa entre aparatos, en que nuestro partido termina al servicio de Pinochet. Incluso los sectores de la oposición democrática burguesa y de la izquierda conciliadora, jamás llegaron a esos extremos en su crítica al MIR.

El autor no incorpora ni analiza las propuestas políticas antidictatoriales, democráticas y revolucionarias del MIR en todo este período. No se refiere a las políticas de alianzas desplegadas en el periodo; no se refiere a las múltiples y exitosas acciones de propaganda armada y de orden militar que se llevaron a cabo entre 1979 y 1985, alentando en alguna medida la emergencia de la Resistencia Popular. No menciona el gran esfuerzo de reconstrucción de partido en los frentes sociales y localidades, donde la organización e influencia del MIR creció grandemente con su activa participación en la movilización antidictatorial de masas a partir del año 1983. Algunos de los errores políticos, orgánicos, operativos, que cometimos durante el periodo dictatorial se utilizan como piezas para la construcción de las acusaciones y no son analizados ni mencionados como tales. Tampoco se alude al resultado de estos errores, la división del MIR, la que no es resultado de ningún “Topo”, sino responsabilidad conjunta de su dirección, en especial de la Comisión Política.

Evidentemente, la memoria del MIR que este libro pretende traspasar a las nuevas generaciones está totalmente distorsionada y falseada.

8.- Los autores solo ven víctimas en el MIR, consideran a los y las militantes como personas sin voluntad propia, ni capacidad de reflexión crítica, que fuimos conducidos por la Dirección “DINA-MIR” como borregos al exterminio. No sólo nos indigna que con tal impudicia difamen injustamente como infiltrados a compañeros que respetamos y valoramos por su entrega revolucionaria. También nos indigna que no se reconozca que, tanto los y las miristas víctimas de la represión dictatorial, como aquellos que sobrevivimos en la dura lucha democrática popular, fuimos ante todo combatientes consecuentes por nuestra libre voluntad revolucionaria y compromiso con nuestro pueblo.

9.- Héctor Sandoval fue uno de los 290 compañeros y compañeras que retornaron a Chile para integrarse a la lucha y que decidió en forma autónoma sus tareas y ubicación orgánica. Nunca tuvo un punto de contacto, como él afirma, con quien él denomina Topo Alfa. En Concepción, tras ingresar, tuvo una corta militancia totalmente inorgánica, ligada a antiguos conocidos, muchos de los cuales estaban controlados por la represión siendo una fuente de peligro para el resto de la militancia.

Este texto que su mismo autor describe como “cargado de odio, culpa, tristeza y rabia” no se canaliza contra el enemigo real, la Dictadura, sino que se vuelca contra sus propios compañeros de lucha. Lo más grave es que “Chacha”, avalado por Marotta, no se contenta con inventar el mito de los “topos” y acusar falsa e injuriosamente de infiltrados a valiosos compañeros, sino que además llama explícitamente a “vengarse” atentando contra ellos: “de nosotros depende que paguen y terminar con la impunidad que disfrutan” (página 51).

Un análisis minucioso de la estructura del libro permite detectar la típica configuración de un delirio paranoico, en el cual rastreamos la utilización de su esquema inicial para enriquecer los elementos del delirio insinuado, al punto de ser capaz de convencer a alguna gente de su entorno sobre “la realidad incuestionable” de la Gran Tesis levantada. En este delirio de interpretación, múltiples hechos diversos y sin conexión comprobada de causa-efecto entre sí, son presentados como “pruebas” que acreditan la validez de su Gran Tesis. La formulación de hechos se repite de manera maníaca. No se trata de una demostración para defender esa teoría, donde se examinen con el mismo nivel de rigurosidad los elementos a favor de la tesis y los argumentos en contra.

10.- Finalmente, no podemos dejar de preguntarnos: ¿por qué se publica este libro justamente ahora cuando se observa una reanimación del movimiento de masas en contra del modelo neoliberal? No es casual que, en contraste con la corrupción imperante y el desprestigio de la política, la experiencia histórica del MIR y su consecuencia revolucionaria sean un importante referente ético para muchas de las agrupaciones que buscan una alternativa. Los lectores de este texto pueden interrogarse respecto de a quién favorece un libro que se propone ensuciar y destruir la imagen histórica del MIR.

¿Quién está detrás de la publicación del libro “Una visita a los Sótanos de la Dictadura”? Pareciera que la respuesta la da, irónicamente, el último párrafo del propio libro: “Sabemos que los Servicios de Inteligencia siempre están activos y vigilantes del enemigo interno, ese que lucha y resiste los embates de la explotación del sistema capitalista. Por eso infiltra y estimula acciones provocadoras…”

Chile, junio de 2017

Firman decenas de militantes y ex dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR

Nota del CAD:
*Quien dirige un medio digital, ClariNet, con un contenido peculiarmente ecléctico, ya que apela a símbolos de la izquierda y termina apoyando a la NM
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¡Que la Historia Nos Aclare el Pensamiento!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!


Colectivo Acción Directa Chile -Equipo Internacional
Junio 12 de 2017

3 comentarios :

  1. ¿Como ser coherentes con lo publicado? Compañeros uds publican y aceptan como revolucionarios a sujetos que tergiversan la lucha de en perú (movadef) y hablan a nombre del Partido Comunista del Perú sin pertenecer a él. Pero no sólo eso, además los incluyen como organización en su convocatorias y con ello incluyen sus consignas: Acuerdos de paz con burgueses y latifundistas; amnistía general para civiles, militares y asesinos de la Dircote, algo que las organizaciones de Chile nunca aceptaron; demandan participación en las rancias elecciones como si fuera una conquista democrática, en circunstancias que el Partido Comunista del Perú impulsa en boicot a las elecciones, como expresión de la lucha democrática, en medio de la guerra popular. Por si fuera poco, dan a conocer los mamotretos elaborados por la Dircote como si fueran documentos partidarios, tal como lo hace el libro que uds critican compañeros. La pregunta es ¿exigimos consecuencia para el resto y para nosotros nos reservamos el amiguismo y la unidad sin principios?

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  2. compañeros que pena que no salga la lista de los que firman este valioso documento, eso le quita legitimidad

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    1. Luego saldrá completo en el face masivamente ante tanta insensates.

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