domingo, 23 de abril de 2017

50 AÑOS DE LA GESTA DEL CHE: SUS DIARIOS DE MOTOCICLETA


Ernesto Che Guevara
“Diarios de motocicleta
Notas de un viaje por América Latina”

Prólogo de Aleida Guevara March; introducción de Cintio Vitíer

“Ese vagar sin rumbo por nuestra ‘Mayúscula América’ me ha cambiado más de lo que creí”
Ernesto Guevara de la Serna

Cuando leí por primera vez estas notas no tenían formato de libro ni sabía quién las había escrito. Yo era mucho más joven y  de inmediato me identifiqué con la persona que había narrado con tanta espontaneidad sus aventuras. Claro que al ir leyendo tuve una idea de quien era este personaje y me sentí muy feliz de ser su hija.

No pretendo contarles nada de lo que deben descubrir en esta lectura, pero sin dudas cuando terminen querrán volver a disfrutar de algunos pasajes, por la belleza que describen o por lo intenso de los sentimientos que desprenden.

Hubo momentos en que -literalmente hablando- despojé a Granado de su lugar en la moto y me apreté con fuerza a la espalda de papi, viajé junto a él por montañas y lagos; reconozco que lo dejé solo en algunas ocasiones, sobre todo cuando es capaz de describir tan gráficamente cosas que hace, que yo no contaría nunca, pero que al hacerlo demuestra una vez más hasta qué punto puede ser un hombre honesto y poco convencional.

Si tengo que ser sincera, debo decir que al leer me fui enamorando del muchacho que mi padre había sido. No sé si compartirán conmigo esas sensaciones, pero a lo largo de la lectura voy conociendo mejor al joven Ernesto, el que parte de la Argentina con deseos de aventuras y sueños de hazañas personales y que al ir descubriendo la realidad de nuestro continente va madurando como ser humano y se va desarrollando como ser social.

Poco a poco percibimos como van cambiando los sueños y las ambiciones; va captando el dolor y las preocupaciones de otros muchos y permite que todo esto comience a entrar dentro de él.

El joven que al inicio nos hace sonreír con sus disparates y locuras, nos va sensibilizando al narrar el complejo mundo del indígena latinoamericano, la pobreza en que viven, la explotación a que son sometidos. A pesar de todo, no abandona el humor que llevó siempre consigo, pero aquí es diferente, es más sutil, más fino.


Mi padre, "ese, el que fue", nos muestra la América Latina que pocos conocemos, describe los paisajes con palabras que colorean la imagen que llega a nuestros sentidos, vamos viendo las cosas que han quedado en su retina.

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