miércoles, 18 de enero de 2017

POR TORTURAS A JOSE TOHA CONDENAN A 2 EX OFICIALES DE LA FACH


Tarde, pero finalmente comienzan a ser condenados algunos de los esbirros de uniforme que se ensañaron y finalmente asesinaron al compañero José Tohá González, quien fuera ministro de Interior y Defensa del gobierno de la Unidad Popular. Como en Chile la justicia sólo es en “la medida de lo posible”, sus verdugos podrían ser beneficiados con una pena remitida; es decir, aquí no ha pasado nada

Por su responsabilidad en el delito de torturas (“aplicación de tormentos”) reiteradas en la persona del ex ministro del Interior y Defensa JOSÉ TOHÁ GONZÁLEZ, ilícito perpetrado entre el 2 de febrero y el 15 de marzo de 1974, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó la sentencia que condenó a dos oficiales en retiro de la Fuerza Aérea de Chile (FACH).

En fallo unánime (causa rol 2.274-2015), la Segunda Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros Mario Rojas, Viviana Toro y Juan Opazo– ratificó la resolución dictada el 24 de noviembre de 2015, por el ministro en visita extraordinaria Jorge Zepeda, que condenó a Ramón Cáceres Jorquera y Sergio Contreras Mejías a 3 años de presidio, pero que –de manera indignante- los hizo acreedores del beneficio de la remisión condicional de la pena y que ahora recoge la CAP capitalina.

Resulta indignante que tales bestias no lleguen a pagar con cárcel efectiva todo el daño que ocasionaron al querido compañero Tohá, así como a tant@s otr@s pres@s polític@s –civiles y miembros de la misma FACH- luego del golpe de Estado de 1973. 


De hecho, ha sido condenado y se sabe que Ramón Cáceres es autor de torturas, causando lesiones graves, en las personas de Bernardo Pizarro Meniconi, Ignacio Puelma Olave, Gastón Muñoz Briones, María Marchi Badilla, María Padilla Contreras, Margarita Iglesias Saldaña, Sergio Castillo Ibarra, Carmen Díaz Rodríguez, Liliana Mason Padilla, Patricio Rivas Herrera, Sergio Santos Señoret, Ricardo Parvex Alfaro, Cecilia Olmos Cortés, Belarmino Constanzo Merino, José Carrasco Oviedo, Manuel López Oyanedel y Gustavo Lastra Saavedra, cometidos entre el 11 de septiembre de 1973 y enero de 1975.

Además, Cáceres, junto con Contreras Mejías (alias ‘Loquillo’), Juan Bautista González Figueroa, Orlando Gutiérrez Bravo, Omar Arturo Insunza Melo, Juan Luis Fernando López López, Víctor Manuel Mattig Guzmán, Roberto Francisco Serón Cárdenas y Luis Campos Poblete, han sido procesados por integrar una asociación ilícita genocida y terrorista, el “Comando Conjunto”, una excrecencia del Servicio de ‘Inteligencia' de la Fuerza Aérea SIFA.

En la etapa de investigación, el ministro Zepeda logró establecer que el secretario de Estado del Presidente Salvador Allende fue sometido a múltiples torturas y malos tratos durante su reclusión en Isla Dawson (poco después del golpe de Estado del 11/9/73 –el 15- y hasta febrero del año siguiente) y su permanencia en el Hospital Militar de Santiago (entre el 2/2 y el 15/3/74).

En su resolución, se lee:

"a) Que el día 15 de marzo de 1974, aproximadamente a las 13.00 horas, en circunstancias que don José Tohá González, ex Ministro del Interior y de Defensa, se encontraba detenido e incomunicado en el Hospital Militar de la ciudad de Santiago, éste fue encontrado muerto, en suspensión incompleta, apoyado sobre una de las repisas del closet de la habitación, con sus pies flectados sobre el piso y su cuello unido por un cinturón a un soporte, consistente en una cañería del agua potable que pasaba por el interior del maletero del closet;

b) Que el proceso tramitado por la Segunda Fiscalía de Ejército y Carabineros, en el cual se investigaban las causas de la muerte de don José Tohá González, no fue encontrado;

c) Que, don José Tohá González, estuvo privado de libertad por decisión de la autoridad militar, desde el 11 de septiembre de 1973, hasta el día de su muerte, el 15 de marzo de 1974, y no obstante haber sido interrogado en relación con la causa Rol N° 1 – 73, caratulada "Bachelet y otros", de la Fiscalía de Aviación de la Fuerza Aérea de Chile en Tiempo de Guerra, no se le formularon cargos;

d) Que don José Tohá González, durante su privación de la libertad y no obstante el delicado estado de salud en que se encontraba en reiteradas oportunidades fue víctima, por parte de agentes del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile, de tratos crueles y degradantes, ejecutados con el propósito de dañar su integridad física y psíquica, con afectación de su honra y dignidad.
Que dicho maltrato de los agentes para con la víctima se dio en el contexto de un patrón común, de recabar información e infundir miedo a ella y a un sector determinado de la población civil, que en ese tiempo fue perseguida por razones políticas;

e) En efecto, al retornar don José Tohá González, desde Isla Dawson, el día 2 de febrero de 1974, estuvo directamente bajo el dominio de agentes de la Fuerza Aérea, quienes con el propósito de doblegar su voluntad le dan un trato indigno a su condición de persona, pues, lo interrogan duramente no obstante el delicado estado de salud, empleando en su contra presiones físicas y psíquicas, entre otras, mantenerlo por largo tiempo en esperas al interrogatorio con la vista vendada, suspenderlo y luego continuarlo en reiteradas oportunidades con el solo objeto de infundirle temor, y, atribuirle imputaciones falsas respecto de hechos que afectaban su honra y dignidad. Posteriormente, una vez internado don José Tohá González en el Hospital Militar, en diversas oportunidades, no obstante encontrarse enfermo, es trasladado nuevamente desde su lecho en dicho hospital al recinto de la Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, conocida como AGA, sita en la comuna de Las Condes, donde es vuelto a interrogar en forma degradante, dejándole tales rigores secuelas notorias en él; malos tratos que los agentes repiten, sin consideración al estado de salud, en el mismo Hospital Militar, como lo comprueban los papeles manuscritos que la víctima escribió a requerimiento escrito de los agentes", consigna la sentencia de primera instancia.

A José Tohá los milicos lo asesinaron

El 15 de marzo de 1974 el médico cirujano y perito criminalista de la Brigada de Homicidios (BH) de Investigaciones, Alfonso Chelén Araya, tomó el cuerpo sin vida de José Tohá y lo regresó a la cama de la pieza 303 del Hospital Militar. Había tantas cosas extrañas que se convenció de que no se ahorcó voluntariamente sino que fue estrangulado. Incluso verificó torturas por quemaduras de cigarrillos en los brazos. La pérdida de los medios de prueba le confirmó su certeza. Por ello, aunque arriesgaba la vida, se negó a firmar un informe falso.

El cro. Tohá, como Ministro, antes del Golpe
Como prisionero político, en Dawson













-¿Por qué se convenció de que el ministro Tohá no se suicidó?

-Él estaba en un estado de desnutrición en grado máximo y no tenía fuerza para levantarse. Permanecía en cama. Incluso trató de levantarse un par de días antes y cayó al suelo. Tuvieron que recogerlo. Una persona en esas condiciones no tiene la capacidad física para suicidarse colgándose.

-¿Qué vio cuando concurrió al Hospital Militar a estudiar el sitio del suceso?

-Un cuerpo acomodado en un closet, sin tocar el suelo, con las piernas y pies flectados, apoyándose en el piso. Era claro que el cuerpo había sido instalado por alguien, para simular un suicidio.

-¿Qué elementos le llamaron la atención?

-El nudo con que el cinturón estaba atado a la cañería que pasaba al interior del closet, era tan frágil que cuando le di un leve tirón se desató. Era imposible que el señor Tohá se hubiese ahorcado con ese corto cinturón porque - a pesar que pesaba 45 ó 47 kilos- el nudo no habría resistido.

-La ex agente Luz Arce, que estuvo internada en la misma pieza, dijo en el proceso que esa cañería a ella, con una estatura media, le llegaba a los ojos...

-Y el señor Tohá medía más de un metro noventa centímetros, por eso era imposible que el cuerpo hubiese podido colgar sin apoyo en el suelo.

-¿Cómo quedó marcado el cinturón en el cuello del ministro?

-En medicina legal se sabe que en el cuello de quien se ahorca queda un surco incompleto, pues la soga o cinturón nunca puede marcarse totalmente alrededor del cuello. Y él tenía un surco completo. Además, me llamó la atención que un quiste sebáceo en la región cervical estaba roto. Y jamás pudo romperse si él se hubiese colgando. El quiste se rompió porque una fuerza lo reventó.

-¿Notó algo más?

-Que tenía quemaduras de cigarrillos en los brazos.

-¿No pudo ser otro tipo de marcas?

-No, eran quemaduras de cigarrillos. Él fue torturado, física y sicológicamente.

-¿De qué forma fijó esos detalles para complementar el informe que se esperaba que redactara?

-Pedí al fotógrafo de Investigaciones que tomara todos esos detalles que le relato, pero las fotos se perdieron. Esperé diez días que me llegaran para hacer el informe, pero nunca me las entregaron. Incluso desapareció el dibujo que hizo el planimetrista para fijar el lugar y los detalles del cuerpo. Entonces no tenía nada para acompañar al fiscal.

-¿Cómo hizo el informe?

- Después de unos quince días apareció una hoja con cuatro fotos del lugar en general que no decían nada. Fotos anodinas, sin lectura explicativa. En la hoja estaba escrito: conclusión suicidio. Al pie estaba mi nombre para que yo firmara. No firmé.

-¿Quién redactó ese informe?

-Nunca lo supe.

-¿Quiénes eran sus jefes en la BH?

-Un señor Cancino y el segundo un señor Araya.

-¿El nuevo director de Investigaciones, el general Ernesto Baeza, pudo ordenar falsear el informe?

-No sé. Pero además había un coronel de Ejército que era el interventor de Investigaciones, pero no recuerdo su nombre.

-¿Es imposible que el ministro Tohá se ahorcara?

-Imposible. Hay muchos elementos que impiden un suicidio de esa manera. Si no hubiese tenido ese convencimiento, nunca me habría arriesgado a no aceptar la idea del suicidio y a no firmar el informe que ya venía hecho. Estábamos en 1974 y ese día no sabía si iba a salir del hospital.

-¿Está convencido de que lo estrangularon?

-Absolutamente, por todo lo que pude examinar. Si no, no habrían ocultado tantas pruebas, incluyendo el propio expediente del proceso que instruyó el fiscal (de Ejército de la Segunda Fiscalía, Rolando Melo Silva). Ocultaron verdades fundamentales y medios de prueba muy importantes.

-¿Por qué estima que lo mataron?

-Porque creían que se transformaría en un peligro. Como sucedió con Orlando Letelier, Bernardo Leighton, el general Prats y después el mismo ex Presidente Eduardo Frei Montalva. Un peligro para lo que podía suceder más adelante.

-¿Cuál fue la consecuencia de no firmar el informe?

-A los pocos días me echaron. Un decreto firmado por la Junta Militar estableció que yo no era un hombre de confianza.

¡Ni Olvido Ni Perdón: Verdad, Justicia y Memoria!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!


Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Enero 18 de 2017

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