domingo, 8 de enero de 2017

MOVIMIENTO POPULAR: BALANCE 2016 Y PERSPECTIVAS PARA 2017


“Una locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” – Einstein


Se nos fue 2016 y entramos a un nuevo año, el que igualmente vine lleno de desafíos, compromisos y resistencias para las fuerzas que componen el Movimiento Popular. Nos interesa apuntar a los procesos más significativos desplegados durante el periodo que se cierra, los cuales presentan una heterogénea data y afectan diferenciadamente al conjunto de los movilizados. Con éste trabajo, queremos contribuir a que aquell@s que estamos por los cambios de fondo demos pasos más firmes en lo venidero

Pensamos que 2016 estuvo signado –en general- por el avance de las fuerzas sociales que conforman el Movimiento Popular (MP) en Chile. Como nunca antes, cientos de miles de hombres y mujeres fueron capaces de movilizarse a lo largo y ancho del país tras demandas que les afectan directa o indirectamente.

Educación pública gratuita, democrática y de calidad; No más AFP y por un verdadero sistema de seguridad social; igualdad de derechos para las mujeres y por el fin de toda violencia contra ellas; autodeterminación y recuperación de territorio ancestral por parte del pueblo-nación Mapuche; por justicia en todos los casos de crímenes contra los DD.HH cometidos bajo dictadura, así como ningún perdón o amnistía para los criminales de lesa humanidad; asimismo, en menor escala o extensión, pero no menores en su potencialidad, resultaron las movilizaciones por una atención de salud digna, oportuna y de calidad, así como la lucha por una vivienda social que cuente con estándares apropiados. Todos ellos –creemos- fueron los principales motores de la movilización social, política e ideológica del período que termina. 

El Movimiento Popular (y los revolucionarios)
                       
Lamentablemente, y en lo específico, a partir de todo ese inmenso torrente político-social no logró cristalizar un gran referente u organización mayor que sostuviese y diera continuidad a la lucha popular y de los explotados, a la par de brindarle una direccionalidad estratégica. Resultó desalentador que luego de ver a cientos de miles de manifestantes reclamando lo suyo, no tuviera esa dinámica un correlato organizativo y potenciador de las luchas relativamente aisladas.

Claro, se nos puede argüir que la enorme franja más allá de l@s activ@s democráticos populares no responde más que a sus reclamaciones inmediatas y sólo apuesta al reventón o a la pelea de corta duración. Sin embargo, no podemos pedirle al conjunto de los pueblos y l@s explotad@s que se movilicen y lancen a la lucha más decidida y organizada si no llegan a percibir que con ello pueden esperar algún grado de éxito y si no ven que los sectores con una mayor claridad político-ideológica de la clase son capaces de unirse y conformar una alternativa concreta.  

En línea con lo anterior, pensamos que durante el período que termina no hubo una real y seria apuesta por parte de los activos democráticos y revolucionarios para levantar una potente fuerza de combate popular, de una organización efectiva tanto al nivel nacional, regional o local, integradora de las demandas y aspiraciones transversales. Otra vez no logró cristalizar la estructura político-social e ideológica del campo popular que permita dar sostén, continuidad y dirección a sus combates en la arena de la política. En ello, gran parte de la culpa la llevan las organizaciones políticas de la izquierda democrático-popular y revolucionaria.

Y aseveramos esto último, habida cuenta que en esa izquierda -la que no asienta sus posaderas en el Olimpo del poder- escaseó nuevamente el afán unitario y la búsqueda de los consensos mínimos entre sus representantes, exhibiendo estos –antes bien- esa deleznablemente usual y destructiva disposición a caudillismos, dogmatismos, sectarismos y otros varios ‘ismos’ que, ya sabemos, simplemente retrasan la construcción de la herramienta político-social que haga posible la revolución en nuestra formación.        

El Enemigo

Contra el MP y de trabajadores se ha conformado y asentado una poderosa coalición, a la que concurren el gran empresariado, el capital monopólico transnacional (sobre todo de origen estadounidense, pero con no menores aportes europeos, canadiense, australiano y japonés), la derecha política y mediática (con base en el duopolio informativo), el grupo mantenedor y reproductor del sistema de dominación/explotación que es la Nueva Mayoría (NM) –a la que se adhieren, con un ciego voluntarismo, el PC y la izquierda reformista-, las iglesias oficiales católica y protestante, la aparentemente no deliberante oficialidad de las FF.AA. y de orden, y una serie de poderosos dispositivos y estructuras ideológicas y culturales que difunden/machacan el mensaje que todo esto es lo mejor, que si está mal puede mejorar y que, en todo caso, es a lo único a lo que podemos aspirar (nuestro actual sentido común).

Si bien en ocasiones se presentan contradicciones entre los integrantes de ese nuevo bloque político de Estado, la sangre no alcanza a llegar al río y se abuenan cuando el sistema en su conjunto se ve en peligro Ejemplos de lo anterior: en los casos de corrupción y negociado vigente entre la mayoría de la sociedad política y representantes del capital monopólico-financiero; para mantener los acuerdos de fines de la dictadura sobre la sacrosanta propiedad privada de los medios de producción, subsidiariedad del Estado en relación con los grandes capitales, impunidad para los culpables –civiles y uniformados- que atropellaron los DD.HH. durante la dictadura cívico-militar, de protección de toda una legalidad represiva frente a la protesta y demanda sociales, etc.; mantención y reproducción del patrón primario exportador con ventajas comparativas.

En efecto, en todo el período vimos a los representantes del bloque dominante mostrarse los dientes, pero ello no impidió que se mantuviesen intactas las bases del actual modelo de dominación. Cuando más, los encargados de salir a despotricar son los flamantes congresales del PC o algún díscolo de la NM, llegando inclusive a oírse algunas críticas dentro de las filas de la derecha.

Con todo, el MP y la izquierda deben aprovechar las contradicciones que se puedan presentar entre los sujetos y sectores integrantes del bloque histórico dominante, pero de seguro ellas se harán más evidentes –y, por ende, mucho más estratégicas y aprovechables- en la medida que las fuerzas que se oponen a éste sistema lo combatan con toda la fuerza posible y desde fuera de la legalidad que se nos ha impuesto.     

Lo que se viene en 2017

Primeramente, nos parece que los sectores más preclaros del MP no pueden darse el lujo de continuar realizando las mismas prácticas manidas y erróneas de antaño. Ya basta de jugar a las pequeñeces y egoísmos de una izquierda que se mira el ombligo y que no quiere que nadie más juegue en su patio. Es hora de practicar, de verdad, la unidad en la lucha y de poner a disposición del MP las fuerzas y experiencias acumuladas en décadas de pelea de la izquierda democrático-popular y revolucionaria contra los enemigos de los pueblos y los trabajadores.

Además, nos asiste el convencimiento que cualquier intento por avanzar en una propuesta programática y orgánica del anticapitalismo debe romper con la idea de sentarse a esperar que la “crisis permanente e ininterrumpida del capitalismo” estalle y así podamos pasar a asaltar el poder. Ello, aunque sus mentores lo nieguen, suena a la espera de un mesías que nunca vendrá. No debemos distraer la atención en tales espejismos, así como tampoco debiéramos diluir nuestras escasas fuerzas y recursos en disputas electoreras que poco aportan a la acumulación del poder de los pueblos y los explotados que se dice representar.      

En otro nivel, se hace urgente que la izquierda consecuente con la causa popular rompa con las interpretaciones mecanicistas y simplistas de las relaciones que se dan hoy en nuestra formación social entre los factores objetivos y subjetivos. En la actualidad, si bien la infraestructura material o “conjunto de las relaciones sociales”, es la que ejerce la determinación “en última instancia”, no es para nada menor el papel que juega la lucha en la arena de la lucha ideológica; allí debemos darle con todo, constante y extensamente. De otra parte, tenemos que aportar con todos los medios posibles a construir la nueva subjetividad del sujeto social, esa que levantamos entre todos los pueblos y l@s trabajador@s, desde abajo, la que surge de la solidaridad al calor de la preterida lucha de clases, de la discusión franca, constructiva y cargada de futuro en el trabajo, en el lugar de estudio, en las ciudades y campos.   

En perspectiva, para el período que se abre resultará vital enfatizar y reencender el ánimo del conjunto de los pueblos y l@s trabajador@s tras las luchas que afloraron durante 2016 o que venían de antes.

1.- Educación pública gratuita, democrática y de calidad: para el desarrollo de ésta pelea existe más que suficiente respaldo en las propuestas realizadas por las organizaciones naturales y político-sociales de secundarios y universitarios. La ACES debe contribuir decididamente en la lucha sectorial, toda vez que cuenta con suficiente moral y arrojo como para liderar la lucha de l@s secundari@s. A nivel universitario, se requiere de la mayor unidad posible entre las organizaciones político-sociales de éste frente y poner fin a la funesta política de atomización y cooptación de ellas. Unos y otros deben reimpulsar la movilización más amplia y profunda posible, reinventando las formas y condiciones de su lucha, evitando dejarse llevar por los cantos de sirena de los representantes del bloque político de Estado;

2.- No más AFP y por un verdadero sistema de seguridad social: es aquí donde pasará a tener un rol estratégico el que las dirigencias más jugadas por los intereses de l@s explotad@s converjan e impulsen una movilización más sistemática y extendida, y no episódica y con el freno puesto. Se debe hacer hincapié en el desarrollo de una propuesta no sólo referida a la previsión y todo lo que esto implica, sino también, en un plano más amplio, a proponer un más completo, eficiente y adecuado sistema de seguridad social para tod@s l@s trabajador@s;  

3.- Igualdad de derechos para las mujeres y por el fin de toda violencia contra ellas: resulta clave en éste ámbito la lucha y la agitación ideológicas, toda vez que nos enfrentamos a ideas machistas, discriminadoras y sexistas, muy afincadas en nuestra formación. En ese sentido, un ejemplo de movilización efectiva resultó ser ‘Ni una menos’, la que pone el énfasis en la no violencia contra las mujeres. Si bien se debe presionar por el reconocimiento jurídico a que la mujer pueda disponer de su cuerpo e integridad (mandato por lo demás emanado de la ONU y la OMS), no debemos alentar la creencia que sólo una u otra ley vendrán a resolver la injusta y violenta realidad que hoy enfrentan las mujeres en Chile, sino que para que ello pueda revertirse se requiere de una lucha liberadora constante y desde ahora, la cual debe plasmarse en cada una de las luchas sectoriales y por frente que el MP lleve a cabo;      

4.- Autodeterminación y recuperación de territorio ancestral por parte del pueblo-nación Mapuche: en esta lucha, centenaria y ascendente, donde se le oponen el Estado de clase y el capital financiero ligado al patrón primario exportador, resulta crucial que todos nos demos cuenta que son los mismos enemigos que enfrenta el MP ‘chileno’. Por tanto, se deben agotar todos los esfuerzos a fin de lograr la confluencia y apoyo mutuo entre ambos pueblos, con vistas a la lucha conjunta contra los mismos que impiden el desarrollo y bienestar de cada uno. Ello no obsta que reconozcamos las diferencias, pero es mucho más adecuado y eficaz para todos los pueblos poner de relieve las demandas y luchas comunes;

5.- Por verdad y justicia en todos los casos de crímenes contra los DD.HH cometidos bajo dictadura, así como ningún perdón o amnistía para los criminales de lesa humanidad: es tiempo que las agrupaciones y organizaciones ligadas a la defensa de los DD.HH. y por la memoria pongan en el tapete tales exigencias, dejando de lado la cooptación ejercida todos estos años por los partidos integrantes de la Concertación-NM o de sectores cercanos a éstas. Además, quisiéramos que ellas -con algunas honrosas excepciones- se mostraran más interesadas en meter a la cárcel a los genocidas –o que los que lo están no sean vergonzosamente liberados- que a la espera de un dinero que encierra una sospechosa finalidad. Lo anterior no implica, ni mucho menos, que no se deba exigir una reparación material adecuada y suficiente para las víctimas y familiares, la que debe ser permanente e igual para tod@s, pero ello no debe implicar que se supedite la lucha por la verdad, la justicia y la memoria a la consecución de esos otros fines. En un plano algo mayor, la lucha en defensa de los derechos fundamentales debe ser entendida en el sentido más amplio posible, buscando hacer conciencia que los derechos sociales forman parte constitutiva e inalienable, junto a los económicos y culturales, de los Derechos Humanos. Todos estos derechos fundamentales le han sido negados, relativizados u obstaculizados en su ejercicio a las grandes mayorías nacionales desde el Golpe militar del 11/9/73 y otro tanto ha ocurrido en estos 26 años de democracia gorila o de baja intensidad;  

6.- Por una atención de salud digna, oportuna y de calidad, así como la lucha por una vivienda social que cuente con estándares apropiados: tales demandas tienen cada vez una mayor urgencia para amplios sectores de los pueblos y l@s trabajador@s. Si bien hasta ahora han movilizado a los sectores sociales que se ven menos capaces de lograr su satisfacción, así como a los trabajador@s que laboran en el sector público de salud, no es menos cierto que cada vez más extensas capas y sectores sociales, producto del alto endeudamiento y precariedad laboral, se ven y verán enfrentados a pelear por lograr que les sean asegurados esos derechos. Por tanto, resulta prioritario que los dirigentes sociales más consecuentes y que estén insertos en las organizaciones naturales de sectores populares alienten la lucha y la organización en torno a su conquista.           

En todas estas luchas, qué duda cabe, resulta estratégico y decisivo el que sus impulsores, activos y franjas más orgánicas, confluyan con todos los otros sectores y frentes del MP. Sólo así aseguraremos la necesaria potenciación de cada combate y la construcción, al calor de la pelea contra nuestros enemigos, de la fuerza político-social democrático-popular y revolucionaria que lleve a cabo los cambios de fondo en Chile.

Reiteramos el llamado a los no organizados y a los organizados, a las organizaciones sindicales, sociales, políticas, estudiantiles, de pobladores, de la diversidad sexual, de los jubilados, de los migrantes y de los pueblos originarios, para que entre tod@s conformemos de una buena vez un grande y poderoso Movimiento Social y Político por la Lucha Popular. Ya es tiempo que no haya más paz para los de arriba.    

¡Por Todas y Cada Una de las Demandas de los Pueblos y l@s Trabajador@s de Chile!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!


Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Enero 8 de 2017

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