domingo, 22 de enero de 2017

ENTREVISTA AL COMPAÑERO JAIME CASTILLO PETRUZZI


“Jaime Castillo Petruzzi. El regreso de un revolucionario”

Prensa Irreverente conversó con el ex preso político Jaime Castillo Petruzzi, quien cumplió este 14 de octubre una condena de 23 años de cárcel en Perú. De regreso a Chile, nos comenta sobre su regreso, las lecciones del pasado y su mirada del actual momento de lucha de los pueblos de Nuestra América

Por Marcela Cornejo
En Prensa Irreverente –public. 17/1/17

Jaime retornó a Chile el sábado 15 de octubre, luego de pasar 23 años en diferentes cárceles del Perú, donde fue condenado por delitos terroristas bajo el gobierno de Alberto Fujimori, quien actualmente cumple una condena de 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción.

Para su detención era militante del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), al que ingresó a fines de los años 80, luego de una agitada vida militante que inició en los años 70 en pleno gobierno de la Unidad Popular.

“Con 15 años, es un despertar que teníamos todos, llegue al Liceo 7 de hombres que era cuna, semillero de revolucionarios, y también de reaccionarios. Al segundo día que llego, ya estaba militando en el FER, ahí rapidito de la vorágine de la lucha estudiantil a las filas de la Revolución”, comenta.

El día del golpe de estado, junto a unos veinte compañeros integraba un Grupo Político Militar 3 en la zona oriente de la capital. “El día del golpe nos concentramos en la población Rosita Renard. De los treinta que éramos, llegamos unos veinte, estuvimos ahí una semana en la que vivimos pequeñas escaramuzas con el ejército fundamentalmente, ya que no teníamos recursos adecuados, no fue gran cosa lo que hicimos pero sí resistir emocionalmente, política y moralmente”.

Mirando en perspectiva la lucha de Resistencia que levantó el MIR, su Partido, frente a la dictadura, reflexiona: “Pienso que ni siquiera los revolucionarios más integrales, lo digo con mucho respeto y humildad, vislumbrábamos lo que era el enemigo que teníamos al frente, no entendíamos la capacidad terrorista de estado, genocida, malvada, de la bestia imperialista, fascista, nunca nos preparamos realmente para lo que venía, no lo concebimos, sobrepasó todas nuestras expectativas, los pequeños focos de resistencia fueron heroicos, los que dieron su vida por defender al pueblo, pueblo que luchó por defender su proceso. Pero una respuesta estratégica a lo que fue el golpe militar, no la vislumbramos”.

Un año después del golpe, Jaime sale del país rumbo a Francia donde siguió estudiando y participando del equipo del MIR en el exterior. El año 1977 se suma al llamado de su Partido para integrar el grupo de combatientes que darán vida a la Operación Retorno.

“Desde el inicio, en Francia, siempre estuvimos con la idea fija de que la lucha continúa, de que había que volver a nuestra patria, a liberar al país del fascismo, de la dictadura gorila y militar. Fuera como fuera. La dirección del Partido convoca y nos vamos todos a pasar instrucción, a aprender a prepararnos para hacer la guerra”.

Neltume, heroísmo y derrota

De regreso a Chile, nuevas tareas lo llevaron a integrar el grupo de combatientes que levantó un frente guerrillero en el sur del país, en Neltume.

Jaime también hace su balance de esta experiencia en su condición de sobreviviente.

“Primero, creo que fue correcto volver a luchar al país. De ninguna manera me arrepiento. Pudieron haber sido mejor las cosas, lo nuestro fue venir a integrarnos, inmersos en un proyecto estratégico muy bien diseñado, con diferentes momentos, lugares y etapas de acumulación de fuerzas, pero en definitiva fue derrotado. El heroísmo de los compañeros que resistieron el cerco, a las fuerzas del ejército, es un heroísmo a prueba de todo, son los mejores compañeros que hemos tenido, resistieron las peores condiciones, las más difíciles. Pero la concepción del proyecto en definitiva fue derrotada por los hechos, la dictadura derrotó ese proyecto, y eso lo asumimos con mucho dolor porque fue un gran esfuerzo político, organizativo que costó vidas, que costó años de cárcel, que nos estancó en muchos aspectos y que quizás más adelante precipitó lo que fue la división del MIR”

Si bien son apreciaciones personales, como nos señala Jaime, no reniega de nada de lo que vivió. “Estoy orgulloso de lo que participé y su tuviera que hacerlo lo volvería hacer, corrigiendo algunas cuestiones evidentemente, conceptos políticos, trabajo de masas. Representar una masa armada en una etapa superior de acumulación de fuerzas, (…) hay que avanzar más en eso, pero a la luz de otras experiencias que conocimos después, no fueron tan diferentes. No es la teoría del foco, es el principio de construir fuerza guerrillera en lugares no conocidos por el enemigo, que te permitan recrear una fuerza combativa que pueda irrumpir en el momento político apropiado”.

Túpac Amaru, “Volveré y seré millones”

Luego de la experiencia de Neltume, siguió en la lucha ahora cumpliendo tareas internacionalistas para el Mir. El año 1986 viaja a Perú. “A mí se me designa ir a integrarme a las filas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Iba por tres años, me quedé treinta”, dice sonriendo.

Pasado el plebiscito del año ´88, se levanta la prohibición que tenía de ingresar al país, ya que figuraba en 50 más buscados de la dictadura.

“De Perú me voy a Nicaragua, luego vuelvo a Argentina, saco mis papeles y entró a fines de noviembre del año 88 a Chile, con la idea de reconocer mi país viviendo normalmente, (…) busco trabajo y nos ubicamos, al poco andar me independizo”.

En ese proceso de adaptación, a inicios del mes de julio de 1990, Jaime recibe una llamada. Eran los compañeros del MRTA momentos antes de la fuga masiva de 47 guerrilleros del Penal Miguel Castro Castro, en Canto Grande, Perú. Entre ellos su amigo y compañero Víctor Polay, uno de los máximos dirigentes de la organización revolucionaria.

“Poco antes de la salida del túnel los compañeros me mandan llamar al Perú, antes de la fuga extraordinaria de 47 guerrilleros y 1 preso común. Y nos vamos para allá, iba por un tiempo, pero la suerte estaba echada, esa vez volví solo”.

¿Por qué volver al Perú?

“Porque sea como sea, era una relación muy fuerte la que se había creado con mis compañeros desde el 86 al 89. Construimos Partido, construimos Ejército, y eso fue algo maravilloso, extraordinario, lo que no habíamos podido hacer en otras partes. Y nos sentíamos útiles, nos sentíamos necesarios y pedían que estuviéramos allá. Que más honor para un revolucionario que sentirte útil, que servir al pueblo, a los más desposeídos, a los más humildes de nuestro continente”.

La dictadura Fujimorista y la cárcel

El regreso al Perú tuvo para Jaime Castillo de dulce y de agraz. El avance en las tareas militantes fue elevando la moral y el compromiso de los militantes del MRTA y de su dirección. Sin embargo, algunos errores dieron paso a una prolongada y efectiva represión que dejó muertos, tortura y cárcel a cientos de tupacamaristas y dirigentes sociales que apoyaban la lucha armada.

“Yo creo que el error nuestro fundamental en lo político, fue no analizar en profundidad los alcances del golpe de estado de Fujimori el 5 abril del año 1992. De no entender que ese cambio de gobierno, ese golpe de timón, iba implicando, en lenguaje mirista, un cambio de periodo. No lo vimos, estábamos embalados, teníamos cinco Frentes Guerrilleros, infinidad de hombres en armas, milicias en las principales ciudades. Estábamos en una ofensiva a pequeña escala, pero estábamos creando, estábamos creciendo”.

Con el golpe de estado, Fujimori cierra todos los periódicos, revistas instituciones democráticas, colegios profesionales. Fue un golpe de estado, pero menos violento que el de Pinochet en Chile.

El avance de la Contrarrevolución

“Ese golpe de timón insufló la moral de las Fuerza Armadas, hasta ese momento el Ejército y la Policía estaban en sus cuarteles, no salían a terreno, todo el terreno lo ocupábamos nosotros y la otra fuerza militar.

En junio del 92 cae nuestro comandante general, y antes en abril otros cuadros importantes habían sido detenidos. Yo caigo detenido un año y medio después. Un año donde poco a poco el enemigo fue recuperando la iniciativa y nosotros cada vez más replegados. Cuando evaluamos un repliegue táctico, a fines del 92, ya era tarde.

La caída de mi grupo, fue por errores nuestros más que aciertos de ellos. Lo digo con total responsabilidad y autocrítica (…) Resistimos lo que pudimos y no pudimos romper, estábamos en una casa donde residía una familia y esa casa iba a ser aniquilada si ofrecíamos combate dentro de la casa, no pudimos.

Seguimos esos años en varias cárceles, aislados, estábamos en una situación muy compleja, sin embargo nos avisan de una nueva acción. El 17 de diciembre del año 96 se hace la toma de la residencia de la embajada de Japón en Lima. Esos compañeros que fueron a esa acción, eran compañeros valiosísimos, pero ellos fueron a una operación sin retorno, ellos sabían que triunfaban o morían y esa es sin duda la expresión más alta del revolucionario, la expresión más alta del compromiso. Y se murieron, por nosotros, por nuestra libertad, nuestra deuda con ellos es infinita. Pasando por Néstor Cerpa Cartolini, lo digo con emoción”.

Luego de 23 años Jaime recupera la libertad, luego de cumplir íntegra su condena sin derechos a beneficios. Acompañado de su amigo Víctor de la Fuente regresa a Chile, donde lo espera un comité de recepción que junto a su familia copan la salida internacional del aeropuerto de Santiago, para saludar y dar la bienvenida al hombre, al amigo, al hijo, al revolucionario.


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