miércoles, 4 de enero de 2017

COLOMBIA: SANTOS NEGOCIA COLABORACION CON LA OTAN


“Colombia en la OTAN, una amenaza a la paz del continente”

Mientras los Colombianos festejaban la firma del acuerdo que puso fin al conflicto armado que asoló al país durante más de medio siglo, el fantasma de una nueva guerra aún más sangrienta se cernía sobre la Zona de Paz que es América Latina y el Caribe, tras el anuncio hecho la semana pasada por el Presidente Santos de que negocia con la Otan un convenio de colaboración en materia de seguridad

En AVN –public. 2/1/17

Se trata del mismo engendro que EEUU creó en sus laboratorios de guerra sucia y que se intentó implementar cuando Uribe -El Verdugo de Colombia- era presidente y Santos su ministro de Defensa, pero que debió ser aplazado y “engavetado” ante el unánime rechazo que recibió de los pueblos y gobiernos miembros de Unasur y la Celac que descifraron su belicista código.

Y las alarmas volvieron a activarse hoy en una región que ha vivido durante décadas ajena a la violencia, destrucción y muerte que dejan las guerras, ante ese nuevo intento de reactivarlo, cuando el mundo vive el idílico sueño que ha perdurado desde que hace 2.000 años nació un niño que prometió amor y paz entre los seres de buena voluntad.

Y fue Venezuela a través del presidente Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez el primer país en denunciarlo, al expresar su preocupación y advertir del peligro que su puesta en marcha significaría para la Patria Grande en caso de concretarse ya que conocen muy bien al enemigo que lo promueve y que ha llegado a l tocar las puertas de la región, con esa letal arma en sus manos.

Y es que la Organización del Tratado del Atlántico Norte, liderada por EEUU, es la organización más poderosa y sanguinaria del planeta, que exhibe el más amplió prontuario delictivo de la historia como autor de horrendos genocidios y crímenes de guerra cometidos en Europa, Medio Oriente, Asia Central y África, donde sus tropas han asesinado a millones de seres humanos.

Yugoeslavia, Afganistán, Irak, Libia y Siria han sido víctimas de sus guerras de conquista que dejan millones de muertos, heridos, desaparecidos, desplazados y decenas de miles de refugiados, que huyendo de la muerte, miles de ellos la encuentran en el mar al naufragar las embarcaciones y a la mayoría de los que logran llegar a las puertas de Europa, los que provocaron esos conflictos le cierran sus fronteras.

Lo que Santos pretende con esa maniobra, como aliado de EEUU, es apoyar su plan de colocar en tierra colombiana al Caballo de Troya de la Otan cuyo objetivo es la reconquista de América Latina y el Caribe, el feudo que perdió en gran parte, después que Chávez liberó a Venezuela de sus garras, y cuyo ejemplo siguieron varios pueblos de la región de la mano de otros líderes progresistas y revolucionarios.

Con el convenio, el Imperio y sus vasallos europeos buscan también recuperarse del fracaso de sus guerras de conquista que terminaron en derrotas humillantes, que han generado una crisis económica, política, social y moral en sus países, de la que buscan salir, adueñándose otra vez de la Patria Grande para saquear sus ingentes recursos naturales, los más grandes del planeta.

Pero Colombia no ha sido escogida al azar como punto de partida de esa nueva aventura bélica, sino que se hizo luego de un exhaustivo estudio realizado por los estrategas yanquis y de la Otan, por reunir las más condiciones como “cabecera de playa” de la ofensiva iniciarse por Venezuela, gracias la amplia frontera que tiene Colombia.

Y sobre todo, por ser el blanco principal del odio e ira del Imperio, ya que desde allí, con la Revolución Bolivariana creada por Chávez y continuada por su hijo político y heredero de su legado, se dio el proceso que liberó a sus hijos del secular dominio de EEUU y fue ejemplo para que otros pueblos, de la mano de otros líderes progresistas y revolucionarios recobraran también su libertad.

Fue en uno de esos días de fiesta navideña y de año nuevo, que Santos, pensando que su anuncio pasaría desapercibido para un mundo inmerso en esas celebraciones, dijo que “la Otan aceptó iniciar conversaciones Colombia, para poner en marcha un programa de cooperación en materia de intercambio de información y lucha contra el crimen organizado.”

Cualquier semejanza de esa cooperación con el Plan Colombia, en el que EEUU invirtió más de 6 mil millones de dólares diciendo que estaba destinado a acabar con el narcotráfico pero fue dirigido a combatir a la guerrilla, no es mera coincidencia, como tampoco lo es el acuerdo a suscribirse entre Colombia con la Otan que Santos asegura está dirigido a luchar contra el crimen organizado.

Y así como el Plan Colombia resultó un fracaso, porque se duplicó la producción de cocaína en el país y las Farc-EP y el ELN, nunca fueron derrotados, el proyecto de agresión que el Imperio y sus lacayos pretenden desatar contra los pueblos de la Patria Grande con gobiernos progresistas y revolucionarios será derrotado.

Fracasará en caso de aprobarse y ejecutarse, y a pesar de que la Otan sea la más poderosa organización bélica de la historia, y al igual que en la guerra que lanzaron contra Siria junto con sus mercenarios que fueron derrotados para vergüenza y humillación de quienes los financiaron, entrenaron y armaron, serán vencidos por los hijos de la Patria Grande, que como los de Siria, tienen lo que los mercenarios, los soldados de EEUU y de la Otan no tienen.

Es la dignidad, el honor y el amor a la Patria, lo que hacen posible, como dijo Bolívar, que “con frecuencia se ha visto a un pequeño grupo de hombres libres vencer a imperios poderosos”.

Lo que también buscan EEUU y la Otan a través del convenio, es adueñarse del petróleo de Venezuela, país que posee las mayores reservas de “Oro negro del mundo, como lo hicieron con el de algunos de los países del Medio Oriente y África que invadieron pues lo necesitan para hacer funcionar sus grandes industrias su gigantesco parque automotor y su poderosa maquinaria bélica.

Buscan también apoderarse del agua, el “Oro Azul” que escasea en el planeta, líquido vital que abunda en los gigantescos acuíferos que corren bajo la superficie de la inmensa Amazonía y otras regiones de Suramérica al igual en sus inmensos y caudalosos riós, en los grandes lagos de Centroamérica que ha azuzado la codicia de los modernos Cruzados occidentales.

Como los antiguos Cruzados, que con la excusa de rescatar el Santo Sepulcro, inventada por un Papa, intentaron apoderarse de la Ruta de la Seda y como los que recientemente invadieron Afganistán, Irak, Libia y Siria, fueron igualmente derrotados, porque “quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

De allí que el plan de usar a Colombia como “punta de lanza” de una invasión violenta contra la Patria Grande, cambiando de táctica, mas no de la estrategia, lo que les llevó a derrocar mediante sendos golpes parlamentarios a los legítimos gobiernos de Dilma en Brasil; de Lugo, en Paraguay y de Zelaya en Honduras, esté condenada al fracaso.

Lo está, aunque, paradójicamente, el acuerdo de paz alcanzado favorece a los potenciales agresores, ya que la situación no es la misma que cuando se intentó aplicar por primera vez el siniestro plan, ya que las Farc-EP dominaban los puntos por donde se daría la agresión, lo que les permitiría frenar el avance de las fuerza invasoras a través de la frontera con Venezuela.

Hoy los guerrilleros, en el marco de ese acuerdo están en proceso de desmovilización y concentración en campamentos aislados y se disponen a entregar las armas para incorporarse a la vida política y social, con lo que termina la misión que los llevó a internarse en las montañas para luchar contra la injusticia social que desde hace casi dos siglos reina en Colombia.

La que obligó a más de seis millones de colombianos campesinos habitantes de pueblos y ciudades abandonar su patria en triste y éxodo hacia Ecuador, Venezuela y otros países hermanos, unos para salvar sus vidas, amenazadas por los paramilitares que les arrebataron sus tierras, y otros acosados por el hambre, la pobreza y demás plagas sociales.

Y mientras la mayoría vive esa tragedia humana, la rica y rancia oligarquía, que es la minoría, la que en complicidad con EEUU explota al pueblo colombiano y saquea sus riquezas, vive en medio del lujo y la opulencia, ajena e indiferente al sufrimiento del pueblo de Colombia.

Y es des de allí, desde donde EEUU, como cabecilla de esa banda de genocidas de la Otan y el visto bueno de Juan Manuel Santos, el presidente que el año pasado fue honrado con el Premio Nobel de la Paz, se dispone a través de un siniestro convenio, a lanzar una guerra, más sangrienta aún que la que asoló al pueblo colombiano durante más de medio siglo.

Con la que piensa incendiar con sus llamas a la Patria Grande, empezando por Venezuela, patria digna y soberana, donde surgió la Revolución Bolivariana, magna obra de Chávez, el eterno y supremo comandante, continuada por Maduro y cuna de hombres y mujeres libres dispuestos como lo hicieron los próceres de nuestra primera independencia a luchar en su defensa y entregar `por ella su vida si fuese necesario.

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Colectivo Acción Directa Chile -Equipo Internacional
Enero 4 de 2017

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