viernes, 4 de noviembre de 2016

POR LA DESAPARICION DE UN DOMINICANO EN 1973 PROCESAN A 7 EX MARINOS


Por la detención, torturas y desaparición del entonces estudiante universitario y ciudadano dominicano Juan Blanco Castillo, la justicia sometió a proceso y ordenó detener a 7 ex miembros de la marina

Por el delito de secuestro con grave daño del ciudadano de la República Dominicana, JUAN BLANCO CASTILLO, el ministro en visita para causas por violaciones a los DD.HH. de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Jaime Arancibia, sometió a proceso y decretó orden de aprehensión para siete miembros en retiro de la armada

En la resolución (causa rol 53.046-2009) el magistrado encausó a Ernesto Huber von Appen, Jaime Undangarin Romero, Germán Valdivia Keller, Arístides León Calffas, Guillermo Aldoney Hansen, José Gutiérrez Bello y Víctor Sepúlveda Cuevas, como autores del delito de secuestro con grave daño.

De acuerdo a los antecedentes, los hechos se registraron en el mes de septiembre de 1973, cuando la víctima, en ese entonces de 25 años estudiante de economía,  "fue detenido por una patrulla de efectivos de la Armada de dotación de la Base Aeronaval de El Belloto, a cargo del teniente 2º Jorge Ginouves Contreras, en el sector Barrio Norte de Villa Alemana, cerca de la estación de trenes, quien es conducido al recinto naval para ser entregado al personal del Servicio de Inteligencia de la Comandancia de Aviación Naval (Comavnav)", la resolución agrega que "es sometido a distintos interrogatorios en la Oficina de Información de Control Aéreo (OICA)".

Huber, ex contraalmirante, estaba a cargo base El Belloto y es uno de los culpables del crimen y desaparición del que fuera regidor por Limache e interventor de la CCU Jaime Aldoney; Undangarin, era un civil que efectuaba labores represivas en la armada y también participó en el asesinato de Aldoney; León, tuvo que ver con el secuestro, detención ilegal y tortura contra dos niños en 1974, lo mismo que Undangarin y Valdivia; Aldoney (al mando de las fuerzas que exterminaron a su primo Jaime), ex vicealmirante y que fungiera como jefe del estado mayor de la 1ra zona naval, admitió saber de la suerte del sacerdote Michael Woodward, quien fuera torturado en la Esmeralda y luego enterrado en una fosa común, y nunca se realizó una investigación interna al respecto.    

"Luego de permanecer detenido en la Base Aeronaval de El Belloto, Juan Blanco Castillo es conducido al cuartel de la Policía de Investigaciones en Quilpué, para permanecer recluido en los calabozos de dicho recinto, los cuales se ubican en el subterráneo donde es sometido a interrogatorios y apremios ilegítimos de parte de sus captores, existiendo numerosos testimonios respecto a su detrimento físico a través de otras personas detenidas en ambos recintos".

"Pasado un tiempo, la víctima es sacada con signos evidentes de maltrato físico y psicológico del recinto antes señalado, en dirección desconocida. Luego de un periodo de seis meses, la Policía de Investigaciones de la comuna de Quilpué, debe concurrir hasta un sector denominado "Curva M" en la localidad de Colliguay, lugar en donde se produce el hallazgo de un cadáver N.N. de sexo masculino. De acuerdo a las características de las vestimentas del occiso y al examen del cadáver, el personal policial presume que se trata del dominicano Juan Blanco Castillo, cuya autopsia no fue ubicada y los restos fueron remitidos a una fosa común del Cementerio de Quilpué, configurándose así el delito de secuestro con grave daño en la persona de Juan Andrés Blanco Castillo, figura prevista y sancionada en el artículo 141 del Código Penal vigente a la época de los hechos".

Como la justicia en casos de atropellos a los DD.HH. ocurridos durante la dictadura cívico-militar sigue siendo “en la medida de lo posible”, no resultó raro que los procesados, una vez notificados del auto de procesamiento, puedan ser conducidos a los recintos que la misma armada designe para cumplir con la prisión preventiva. Es decir, se siguen otorgando prerrogativas a los ex uniformados criminales de lesa humanidad que ofenden directamente la justicia en su sentido formal y ético, agrediéndose con ello la dignidad de nuestros compañer@s muert@s, de sus familias y de la sociedad toda.   

“No habrá piedra ni mar que los proteja ni guarida ni caverna perdonada”
(Canción de Karaxu) 

¡Ni Olvido Ni Perdón: Verdad, Justicia y Memoria!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!

Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Noviembre 4 de 2016

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