martes, 29 de noviembre de 2016

ELECCION COLEGIO DE PROFESORES: GANARON LOS QUE QUIEREN UNA EDUCACION PARA UNA SOCIEDAD MEJOR


“Colegio de Profesores y su cambio de directiva: El costo de bailar tango”

En Colegio de Profesores Independencia –public. 29/11/16

El aplastante triunfo de la disidencia, hoy legítimamente elevada a directriz oficial del gremio, no es el resultado de ningún caudillismo, sino la consolidación del sentir generalizado de los profesionales de la educación, que buscan reinstalarse como fuerza fundamental, articuladora de las bases culturales del re-direccionamiento social, a fin de frenar el avance desbocado de la sociedad chilena hacia la frustración, la violencia, la corrupción, el desencanto, la segregación, la híper-concentración de la riqueza y la infelicidad que nos devasta

Ante los resultados de las elecciones del Colegio de Profesores, resulta relevante comprender que la nueva Dirección Nacional del Colegio de Profesores constituye la expresión de lo más grueso del amplio movimiento articulado del gremio. 

El aplastante triunfo de la disidencia, hoy legítimamente elevada a directriz oficial del gremio, no es el resultado de ningún caudillismo, sino la consolidación del sentir generalizado de los profesionales de la educación, que buscan reinstalarse como fuerza fundamental, articuladora de las bases culturales del re-direccionamiento social, a fin de frenar el avance desbocado de la sociedad chilena hacia la frustración, la violencia, la corrupción, el desencanto de la patria, la segregación, la híper-concentración de la riqueza y la infelicidad que nos devasta.

Este resultado constituye una poderosa señal de que ante las prácticas antidemocráticas y obstinadas, que pretenden falsear la realidad e instrumentalizar las organizaciones gremiales y sociales para estrategias no deseadas, la sociedad en su conjunto, comienza progresivamente a definir un nuevo camino de consenso de base; enciende una luz de alerta para las direcciones políticas de las tradiciones orgánicas partidarias; su iluminación endosa toda la responsabilidad histórica de no leer adecuadamente las condiciones objetivas, en función de facilitar el curso adecuado de la subjetividad de las fuerzas de cambio. En otras palabras, apunta con el dedo de la evidencia histórica, las graves responsabilidades en la profundización del quiebre de la continuidad orgánica necesaria, entre las articulaciones partidarias y su razón de ser, que no puede ser otra que la representación del sustrato social necesario y estratégico.

Estos novedosos pero no sorpresivos ni sorprendentes resultados electorales, se agregan a otras conquistas de las fuerzas renovadoras de la acción política y social de la realidad nacional, que se debaten entre la acción y la abstención, en un momento en que resulta necesario y urgente sacudirse de esquematismos, sectarismos, prejuicios y desplazamiento histórico de conceptos rígidos y pobres de la dinámica de la historia.

Se abre un nuevo escenario y un nuevo desafío para los docentes de nuestro país: instalar al gremio y a sus nuevos dirigentes en la misión de dar los pasos necesarios para reinstalar la debida posición del magisterio en la construcción histórica y demanda – principalmente – zafarse de las deformaciones y manipulaciones corruptas, que amenaza los esfuerzos democratizadores, que suelen caer en la trampa segregacionista, en la funcionalidad a prejuicios políticos sesgados y ajenos a la esencia liberadora de la pedagogía.

A los docentes, nos queda poder sumarnos a la acción unificadora de la reconstrucción de una mirada humanista, necesaria de la función pedagógica, identificando y suprimiendo las desviaciones instrumentalizadoras hacia la porfiada construcción de una realidad social patológica: el triunfo de la gran mayoría docente que busca la recuperación de su función constructiva histórica, viene a recomponer la base de acción para sanar la sistemática destrucción de su fuerza esencial, iniciada conjuntamente con la instalación de los cimientos de un modelo que ha conducido a condiciones extremas de disociación de los elementos identitarios, propios de una comunidad nacional, fundada en el respeto, el reconocimiento, la solidaridad, la legitimidad de la sana diversidad, contribuyente y engrandecedora de la esencialidad de un pueblo unificado.

A los nuevos dirigentes les queda demostrar, con una lección histórica, que no serán más de lo mismo.

Y a todos nos corresponde derrotar la soberbia y poner por delante la autocrítica suficiente y la inteligencia constructiva en torno a los intereses mayores, tanto del gremio, como de la sociedad. En este sentido, no es un buen camino partir de una lectura parcial y emocionalmente afectada como la de afirmar que la derrota de Gajardo –en palabras de él mismo- está marcada por el afán de alejar al PC de la Nueva Mayoría para “reducirlo al mundo social”. Esto marca la esencia del imaginario y de la estrategia de conducción que le llevó a la derrota. Lo que sí podría interpretarse es que el mundo social quiere al PC sumado a la vereda de las demandas sociales y no a la administración de la minucia en el marco de una alianza que le aísla gravemente de su única fuente de sustento histórico: los trabajadores y el campo popular, de los cuales, sin duda, los educadores somos parte.

En estas jornadas electorales no se ha derrotado a ningún enemigo. Es simplemente una instancia de superación de un camino que no supo interpretar adecuadamente el sentir de sus bases y no supo conducir con certeza táctica y estratégica a un gremio que tiene en sus manos una fuerza fundamental, capaz de facilitar la dirección correcta de la historia.

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