sábado, 5 de noviembre de 2016

COMPAÑER@S ARACELY ROMO Y PABLO VERGARA, ¡PRESENTES EN LAS LUCHAS DEL PUEBLO!


A 28 años de su probable ejecución mediante un bombazo por parte de la fatídica CNI, recordamos a ambos compañer@s, insobornables e inclaudicables camaradas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR que siguen siendo ejemplo de lucha y compromiso por la construcción del Socialismo en Chile


Aracely, la revolucionaria

Aracely Victoria Romo Álvarez nace un 13 de marzo de 1962, hija de padres comprometidos con la causa popular: padre mueblista y madre obrera tejedora, con quien compartía su militancia, formaba parte de una alegre y numerosa familia. Dueña de un carácter afable, jovial, sociable, alegre y de gran curiosidad, desde niña se destaca por su capacidad para organizar y por contar con una aguda visión crítica de la realidad que afectaba a sus vecinos y a su familia, situación que aportó a su sensibilización y a tomar conciencia de clase, conduciéndola a temprana edad a asumir un compromiso profundo y radical con la causa revolucionaria.

Pasó a militar en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, pues anhelaba una sociedad con igualdad social y justicia plena.

Aracely creció en dictadura, lo que la transformó en una mujer luchadora incansable contra la explotación, una combatiente, disciplinada y metódica, una dirigenta social y política con claridad y asertividad en sus análisis; un cuadro revolucionario.

Hace 28 años, Aracely junto a muchos otros jóvenes se jugaron la vida en la calle, en el mitin, en la protesta, en la barricada. En aquel obscuro tiempo, pese al horror existente, afloraba en el campo popular mucha mística, solidaridad y coraje. Unía a tod@s l@s luchador@s sociales el afecto, el respeto por el ser humano y el deseo de un mundo mejor donde cada persona tuviera sus necesidades básicas satisfechas y la vida fuese respetada, ya que la dictadura desconoció todo eso desde el mismo 11 de septiembre de 1973, fecha infame en que la noche negra cayó sobre Chile.

Frente a todas estas atrocidades, muchos jóvenes, compañeros de la vida y la libertad, se comprometieron en forma consecuente y voluntaria hasta dar la vida con el fin de sacar a la dictadura, animados con el intenso deseo de una vida mejor y por amor a nuestro pueblo. Entre esos compañeros estuvieron Aracely y Pablo que ofrendaron sus vidas para sacar al tirano y liberar al pueblo oprimido.

Pablo, “El Maestro”

Pablo era el mayor de 4 hermanos. “El Tiburón”, como le decían los más cercanos por su inconfundible nariz, nació el 7 de septiembre de 1963, alto, delgado, alegre, estudioso. Sus primeros estudios los hace en la Escuela de Educación Básica N° 50 de Santiago, los estudios secundarios los realiza en el Liceo Don Bosco y en 1981 ingresa a la Universidad de Santiago donde estudia Ingeniería, es en esa época que conoce de cerca el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, donde entra a militar; sus padres aceptaron su decisión.

Su película favorita era “el Regreso del Jedi”. Sentía mucha simpatía por esos ositos que hacían pequeños grandes sabotajes contra el Imperio, los “ewoks”. Por su liderazgo innato era capaz de levantar organizaciones, de mover masas, todos lo conocían como “El Maestro” porque siempre andaba enseñándole a la gente de política, de solidaridad y de ayudar al prójimo, manifestaba especial sensibilidad frente a las injusticias que se vivían a diario en época de dictadura y frente a ellas actuaba, participando activamente en las organizaciones juveniles de Villa Francia, donde se realizaban diferentes actividades, entre ellas, centros de apoyo escolar y folclórico. Siempre estaba pendiente de los demás, ayudando a sus compañeros en los estudios, apoyando a sus amigos en la población, respetado y querido por jóvenes y adultos como un líder natural.

Profundamente cristiano, entendía que debía dar su vida por su Pueblo, por los pobres, por acabar con la opresión, porque esas eran las palabras de Cristo. Su formación cristiana no podía derivar en otra cosa que no fuera un profundo amor por su Pueblo y el dolor en el cuerpo con cada injusticia que se vivía, lo que derivó que en sus años posteriores pasara a militar en el MIR, convirtiéndose en el encargado territorial del sector.

Pablo tuvo un hijo que nació cuando había dejado Chile, al que no pudo conocer. La madre del niño, que también militó en el MIR, bautizó a su hijo con los nombres de los hermanos de su padre. Amigos que lo conocieron en Argentina visitaron Valparaíso hace unos años atrás donde se conmemoró un nuevo aniversario de su asesinato, entre ellos, Pablo Bustillo, quien lo conoció cuando vivió en la zona de Quilmes, un barrio de Buenos Aires, en aquella oportunidad mencionó que Pablo no tan solo les enseñó la palabra trabajo, la palabra dignidad, la solidaridad, sino que hizo que todos las aprendieran desde la práctica.

El exilio de Pablo, retorno a Chile y su muerte junto a Aracely

Tras el asesinato de sus hermanos Eduardo y Rafael, Pablo debió sufrir el exilio junto a su hermana Ana, estando en España realiza diferentes campañas de denuncia frente a los asesinatos de sus hermanos, luego se fueron a Cuba y desde ahí remontaron al sur, hacia Argentina, para estar más cerca de su familia, fue ahí donde Manuel le pide que no los hiciera sufrir, que se cuidara, que no podrían vivir con otro hijo muerto. Todas las cartas y cada uno de los pequeños recados que Pablo logró enviar a sus padres durante su exilio son de tal profundidad frente al momento que estaban viviendo como familia que su estado anímico era evidente, el asesinato de sus hermanos y el estar lejos de sus padres hacen que en marzo de 1988 -sin comunicarlo- ingrese de manera clandestina al país.

Pablo decía que el plebiscito del 88 sería un fraude para el Pueblo y que la única forma para acabar con la dictadura cívico-militar sería a través de una rebelión popular, que era parte de la línea política del MIR. Tesis que viene a cobrar sentido y hacerse carne desde los primeros años de la democracia (con cientos de perseguidos y encarcelados y decenas de ejecutados) hasta hoy, con la herencia del actual modelo económico y social en Chile.

Pablo Vergara, con 25 años, es asesinado junto a Aracely Romo, de 26, con quien se conoce en las comunidades cristianas, compartiendo un mismo espíritu revolucionario y cristiano, que los llevó combatir contra las brutales injusticias que vivía y vive Chile y lo más horroroso de la dictadura militar, con una profunda convicción en la construcción de una sociedad totalmente distinta, plena de justicia, amor y libertad.

La noche del 5 de Noviembre de 1988, tras una fuerte explosión cercana a una torre de energía eléctrica en el cerro Ñielol de Temuco, se encuentran los cadáveres mutilados de Aracely Romo y Pablo Vergara, militantes del MIR. La prensa difunde que murieron al colocar una bomba. Los grupos de Derechos Humanos evidenciaron numerosas incoherencias en la versión oficial: Las piernas de Aracely no mostraban lesiones de bomba pero desde la cintura para arriba no quedaba nada del cuerpo, lo cual es imposible suponiendo que el artefacto explotara mientras ella estaba agachada manipulándolo; Araceli vestía zapatos de tacón, impropios para una misión así; las cédulas de identidad estaban intactas pese a que los cuerpos estaban destrozados; los estopines eléctricos y detonadores encontrados no servían para ese tipo de acción; y se usó TNT del que sólo disponía el ejército. Hasta hoy el caso está en investigación”.

“No me arrepiento de nada, lo digo con sinceridad, de adentro. Soy feliz, inmensamente feliz, aunque en mi corazón los santos Eduardo y Rafael, no me dejan de golpear, me hieren, me aplastan, lloro, maldigo este régimen, esta historia, maldigo a los claudicantes, a los cobardes (precisamente porque lo soy), maldigo a los cómodos, a los felices en su mundo de mierda, su falso amor, su vida de pájaro.” (Carta de Pablo a sus padres, Luis y Manuel, de agosto de 1988).

“No habrá piedra ni mar que los proteja ni guarida ni caverna perdonada”
(Canción de Karaxu) 

¡Ni Olvido Ni Perdón: Verdad, Justicia y Memoria!
¡Sólo la Lucha y la Unidad Nos Harán Libres!

Colectivo Acción Directa CAD –Chile
Noviembre 5 de 2016

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