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martes, 13 de octubre de 2015

LOS MITOS DE LA NUEVA MAYORIA: ¿ES AUSTERO EL PRESUPUESTO 2016?


Derribando los Mitos de la ‘Nueva Mayoría’ - II

EL MITO DEL PRESUPUESTO FISCAL: ¿SERÁ AUSTERO EL DE 2016?

La noche del pasado miércoles 30 de septiembre, Michelle Bachelet anunció por cadena nacional aspectos relevantes del presupuesto fiscal que su gobierno de la Nueva Mayoría (NM) piensa gastar durante 2016. Ese mismo día había enviado el proyecto respectivo al congreso. 

Insistió en que, “Es un presupuesto responsable, que tiene un crecimiento de 4,4% respecto del gasto efectivo de este año”. Añadió que dentro de ese gasto se priorizarían la reconstrucción de las zonas afectadas por los últimos desastres, la educación, otros derechos y beneficios sociales.    

En la ocasión, Bachelet culpó a la ralentización económica del sistema capitalista mundial por el escaso aumento del gasto fiscal que ofrecía con tanto cariño. 

Las Porfiadas Cifras

El promedio de variación del gasto público durante el primer gobierno de Bachelet (2006-10) fue de un 10,4%, mientras que, entre este y el próximo año, apenas alcanza a un 7% y no piensa repuntar.

El presupuesto para 2015 incluyó un incremento del gasto público de 9,8%, el 3º más alto desde 2009 (16,5%) y 1991 (10%). Así, el presupuesto para éste año equivalía a US$ 65 mil millones (dólar a $ 600). A pesar que el empresariado y la derecha política pusieron el grito en el cielo, Bachelet igual se apuró en informarles que cumpliría con el compromiso de mantener a 2018 el equilibrio en el balance estructural. A fin de cubrir dicho gasto, se le sumó el aporte que supuestamente provendría de la aplicación de la Reforma Tributaria, la que comenzó a regir desde el 7 de octubre de 2014 (US$ 2.300 – 2.500 millones).

Justificando el casi 10% de aumento del gasto para 2015, Bachelet aseguró por octubre 2014 y sin hacerse ningún problema: “El presupuesto será eminentemente contracíclico, es decir, dará un fuerte impulso fiscal, incrementando el gasto público para ayudar a la economía y a la creación de empleos”, ello aún en medio de un cuadro similar al que ahora pinta la Nueva Mayoría (NM), de ciertas prioridades programáticas en un marco de desaceleración económica. Pero, lo evidentemente contradictorio es que, manteniéndose esos mismos afanes reformistas y similar cuadro económico (no sólo local, sino que mundial), estos mismos argumentos se utilizan ahora para justificar una magra propuesta para 2016. Es decir, la debilidad de la NM y la presión de las derechas política y económica, que en conjunto llevaron a un alza del presupuesto bajo lo esperable,  logran romper con la receta capitalista clásica de utilizar el gasto como herramienta contraciclíca, la que pueda redundar en una mayor reactivación económica.  

Como toda medida es una comparación, cotéjese el miserable incremento del presupuesto de un 4,4% para 2016 con el aumento del gasto público proyectado para 1991, el primero en ser propuesto en ésta democracia de baja intensidad. Por aquellas fechas, aparte de soportar con una cretina impavidez las bravuconadas de las FFAA, sorprendidas por los enjuagues de los “pinocheques”, la ex Concertación se atrevió a expandir el erario en un 10% en comparación al efectivamente ejecutado el año anterior. Incluso, cuando el país y el mundo enfrentaban los coletazos de la crisis ‘subprime’, en 2009, el incremento del gasto realizó un salto notable, de 16,5%, en circunstancias que  las autoridades económicas -era el primer mandato de Bachelet- decidieron aplicar una política efectivamente contracíclica, expansiva.


¿Prioridades?

Educación:
En educación, el proyecto de presupuesto 2016 de la NM señala que al Mineduc se le asignarán $8.755.935 millones, con un alza de 7,5%. Pero, ¿se acuerdan que el programa de Bachelet y la NM en 2013 (tan grato al PC y a la CUT) aseguraba educación de calidad para todos lo que lo requirieran en el ámbito público? Claro que se apuraba en advertir que lo haría contra un crecimiento económico “adecuado”, como si en Chile, en los últimos 42 años, tal progresión (y por ende, mejora de las ganancias de los dueños del país) nos llevara directamente al paraíso del bienestar social.

Lo de fondo, es que Chile está aportando a educación sólo un 4,6% de su PIB, en tanto Bolivia invierte en ello un 6,4% y el promedio de la OCDE es de 6,11%. Y eso que no tenemos recesión y que el FMI augura que aumentaremos nuestro PIB desde un 2,5% éste año, a un 3,1% en 2016. Es más, el Banco Central cree ese crecimiento será de un 3,7% entre 2016-20.

Si bien la NM piensa dejar durante 2016 al 50% de los estudiantes de educación superior ‘más pobres’ sin pagar, olvidan que ellos mismos dejaban entender en su programita que habría “Educación gratuita y de calidad” (presupuesto 2016, p. 4). Luego, el pasado 21 de mayo, el gobierno anunció un presupuesto de US$ 500 millones para financiar el inicio de la gratuidad en 2016, beneficiando a 260 mil jóvenes vulnerables pertenecientes a los seis primeros deciles de ingreso (tres primeros quintiles); ya la cosa bajaba al 60%. Meses después, el Mineduc comenzó a hablar de US$ 430 millones y una cobertura a 230 mil estudiantes de los cinco primeros deciles, es decir hasta $ 163 mil per capita o $ 652.000 en una familia de cuatro integrantes. Pero, debido a los problemas financieros y a los ajustes presupuestarios que el gobierno ha tenido que hacer por factores internos, pero sobre todo porque el empresariado logró su objetivo de aportar menos impuestos por lo de la reforma tributaria, finalmente el Mineduc se armó de US$ 300 millones para comenzar con el beneficio en 2016, esto es cerca de $ 91 mil millones menos que los informados al momento del anuncio presidencial, por el entonces ministro de educación, Nicolás Eyzaguirre.

Con todo, lo más criticable de la glosa destinada a dar ‘gratuidad’ al 50% ‘más pobre’ es que si bien hay algo de aporte directo a la universidad objetivo, deja gran parte a becas y créditos; es decir, la NM sigue manteniendo la máxima económica monetarista del Estado subsidiario.

Salud:
Sobre la salud pública, Bachelet aseguró puras buenas noticias: "destinamos importantes recursos para contar con médicos y especialistas en la red pública de salud". Además, se dará inicio a cantidad de Centros de Salud Familiar y de Urgencia de Alta Resolución, con el objetivo de reducir las listas de espera. En cifras brutas, se incrementa en un 5,1% los recursos del Minsal respecto de 2015, alcanzando la suma de $6.637.416 millones en 2016.

Pero, lo bueno viene al desglosar esas cifras ‘brutas’ y dejarlas ‘entendibles’ (y criticables). Así, según las estadísticas que maneja el Banco Mundial, el gasto en salud en Chile alcanza 7,7% del PIB (en Cuba alcanza al 10%). Si analizamos este gasto desde el punto de vista de quienes son los agentes que aportan estos recursos, veremos que el Estado aporta un 36% mediante aporte fiscal. El 64% restante, se compone de un 7% que es aportado por los afiliados que cotizan en Fonasa (afiliados de los tramos C y D ya que los tramos A y B no cotizan), las cotizaciones de los afiliados de las Isapres que alcanzan un 20%, y el gasto de bolsillo, que es de un 37%. Vemos entonces que somos los propios chilenos, los mayores financiadores de la salud en Chile. Este tipo de gasto es aquel que proviene directamente del presupuesto familiar, y se destina para medicamentos, copagos en atenciones médicas y exámenes. La evidencia sobre el gasto de bolsillo, sugiere que es el tipo de gasto más ineficiente, regresivo y puede llegar a producir daños catastróficos a los presupuestos familiares, es decir que es un productor de pobreza. En conclusión, desde el punto de vista de los agentes que la financian, la Salud en nuestro país es entendida como un bien de consumo, ya que su financiamiento recae principalmente sobre las espaldas de los ciudadanos, bajo un esquema individualista.

Desde el punto de vista de en donde termina el 7,7% del PIB de salud, hay que señalar que el gasto público alcanza un 43%, mientras que el gasto privado es de 57%. Los efectos de esta mala distribución del gasto sanitario, es que produce una creciente disparidad del gasto per cápita de salud. En la práctica, para un beneficiario de Fonasa hasta el 2008 se alcanzaba un per cápita de $ 327 mil, en cambio para los afiliados a Isapres este era de $ 754 mil.

O sea, cuando la NM dice que el aporte fiscal a la salud pública será de $ 6.637.416 millones en 2016, en realidad dicha contribución sólo alcanzará a $ 2.389.697 millones y el resto… ya saben.  

Cultura y Deporte:
En 2016 el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes verá incrementado sus recursos  en un 13,3% y en deporte será de un 14,8%. Pero dichas cifras no nos dicen nada acerca de la calidad y el efecto real sobre la población en materias públicas de cultura y recreación. De hecho, encuestas recientes señalan que nuestra población es cada vez más analfabeta funcional y más sedentaria.

La cultura se sigue considerando un asunto de fondos concursables, los cuales, las más de las veces, se obtienen merced a contactos y favores políticos (‘pitutos’). Aun se aplica y se seguirá aplicando el IVA, de un 19%, a los libros, a los espectáculos culturales, a toda creación cultural por la que haya que cancelar para su disfrute.

No por nada, Chile es el país de la región donde menos se lee voluntariamente. Por el mero gusto de hacerlo, sólo llegamos al 7%. Y ya sabemos lo que dijo Teresa de Jesús al respecto: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”; ¿por eso será que no nos quieren leyendo?
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Al finalizar su perorata de ese 30 de septiembre, con una cara muy dura (de ‘raja’ dirán otros), la presidenta del 25% del electorado les lanzó a los ladrones del congreso su advertencia: "quiero terminar pidiendo a los parlamentarios una discusión de este proyecto con altura de miras y pensando en el interés común.” Nos asalta la duda de si esta dama no se ha enterado qué hace rato que los politicastros perdieron el sentido y el significado del “interés común”, el cual reemplazaron por el del “bien propio”.

En buen romance: el presupuesto 2016 no es “AUSTERO”, ¡ES MISERABLE!

¡QUE LA HISTORIA NOS ACLARE EL PENSAMIENTO!
¡SÓLO LA LUCHA Y LA UNIDAD NOS HARÁN LIBRES!

Colectivo Acción Directa – CHILE

Octubre 13 de 2015

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