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miércoles, 20 de agosto de 2014

TENGO UN PAR DE COSAS QUE CONTARTE SOBRE FERGUSON (traducción)



Escrito por Sarah Bessey,[1] el 14/08/14 en su página: http://sarahbessey.com/things-tell-ferguson/

EN EL QUE TENGO UN PAR DE COSAS QUE CONTARTE SOBRE #Ferguson
  

Si no estás enojado y apenado por lo que está sucediendo en Ferguson, entonces simplemente no estás prestando atención.

El sábado por la noche [09/08/14], estaba en el auto con dos de mis mejores amigas. Acabábamos de salir de Barnes y Noble y saqué mi celular para ver qué pasaba por Twitter, mientras nos dirigíamos a casa. De inmediato descubrí que dos muchachos desarmados más habían sido asesinados por la policía. Me quedé horrorizada y asqueada, oh y muy enojada. ¡Una vez más!

Había un adolescente de 18 años, Mike Brown, en Ferguson, Missouri, quien había recibido un disparo en su barrio, y John Crawford, a quien dispararon en un Walmart por tomar un arma de juguete en la sección de juguetería (dejaré que éste último se hunda por un segundo extra –tal como he oído decir de los “patriotas americanos” que deambulan por las tiendas de comestibles con rifles de asalto colgando de sus hombros, puesto que aparentemente es su derecho constitucional. Mientras tanto, John Crawford aparentemente no tiene derecho constitucional a la vida. O al debido proceso).

Según testigos, Mike Brown estaba desarmado y se había rendido a la policía cuando le dispararon. Lo hicieron múltiples veces en el medio de la calle. Y luego su cuerpo fue dejado allí, sin tapar, sin ningún cuidado, por horas.

Ambos jóvenes fueron asesinados por ser afro-americanos.

Vamos, no nos engañemos. Esto fue un asesinato. Esta fue una injusticia. Esto fue una atroz y malvada falta de respeto por la vida o la ley por parte de los agresores. Y, por desgracia, es demasiado común.


Aquí comenzaron las vigilias y las protestas. La gente se reunió para ver su cuerpo roto, para actuar de testigos. Esa es la obra sagrada. Entonces la comunidad comenzó a reunirse para protestar contra la brutalidad policial. Y se desató el infierno.

No puedo pretender saber todo sobre la historia y el contexto de Ferguson. He observado, escuchado y seguido de cerca la situación durante los últimos cuatro días. Ferguson se ha convertido en una zona de guerra. El gas lacrimógeno, bombas de humo, balas de goma, tanques, equipos antimotines. Supresión de la información, las detenciones de periodistas y de reporteros ciudadanos.     

Ferguson me recuerda el levantamiento de la Primavera Árabe. Los habitantes de Ferguson se están alzando contra sus opresores y aleluya por eso. Rezo por su resistencia frente a la violencia sancionada por el Estado en contra de sus hijos.

He dudado en escribir sobre Ferguson, porque habría preferido amplificar las voces locales o las voces de aquellos que se han involucrado en la real y difícil tarea de las relaciones raciales en los Estados Unidos. Después de todo, en Canadá tenemos nuestros propios problemas, particularmente con nuestro tratamiento de las Primeras Naciones.[2]

Pero estos últimos cuatro días en Ferguson han roto mi resolución de siempre: esto es absolutamente una cuestión de justicia. He esperado pacientemente a que más blogueros cristianos blancos hablen, sobre todo los estadounidenses, tratando de darles la preeminencia para responder, pero me ha descorazonado su mínima réplica. Quiero venir a acompañar a las voces afroamericanas que ya escriben y defienden, inclusive de esta pequeña forma.

Así, imperfecta como es –y soy muy consciente de cuan imperfecta-, hay unas pocas cosas que quiero ofrecer a nuestra atención:

Las vidas de los negros importan. Ni siquiera puedo creer que tenga que escribir esta frase, pero ahí está. Las vidas de los negros importan. Estos jóvenes importan, sus vidas son sagradas. No importa si Mike Brown iba camino a la universidad o a la fila del desempleo –su vida tenía valor y un propósito. Él era amado. Su vida interesaba. La vida de cada negro importa. Si tu ética pro-vida no incluye las vidas de los negros, entonces tu ética pro-vida es inútil.  

La prerrogativa blanca es real y es hora de que lo reconozcamos. La prerrogativa blanca es la que te dice que la policía te ayudará y te protegerá. La prerrogativa blanca es el poder agenciarse un abogado cuando se es detenido por la policía. La prerrogativa blanca es el poder decir cosas como "el debido proceso de la ley" o "esperar a que los hechos surjan."

Necesitamos escuchar a los afroamericanos y a otras minorías -en nuestras vidas, en Twitter, en las noticias, en la educación, en la poesía, en el arte, en la literatura, en la política. Escuchar. Cuando la gente me dice que Estados Unidos no es para la gente negra,[3] quiero escuchar el porqué. Cuando la gente me dice que hay un Caso sobre Reparaciones,[4] quiero escuchar el porqué. Cuando las Primeras Naciones me dicen que ellas serán unos “Desocupados Nunca Más”,[5] bien, entonces yo también.

Observa la narración. La multimedia de la información es notoria por esto –es sólo escuchando las voces de la multitud y en las primeras líneas que lo puedes ver claramente. Por ejemplo, NBC fue a la página de Facebook de Mike Brown y sacó una foto de él para sus emisiones. Eligieron una foto en que aparece haciendo el signo de la paz con una mirada severa en su rostro por sobre cualquiera de las otras fotos que tenía allí, incluyendo una de él con su toga y birrete. Ellos cambiaron la narración de la historia merced a la forma en que caracterizaron a Mike Brown en las mentes de sus espectadores. Otro ejemplo, es la imagen de un hombre joven lanzando una bomba de humo.[6] Es probablemente la imagen que define a las protestas hasta ahora. Pero lo que la mayoría de los noticieros de los medios de comunicación no aclara es ésta crucial clave: ese joven estaba arrojando esa bomba de humo DE VUELTA a la policía, la que se la había lanzado. Otro ejemplo: ¿es una "turba enojada" o se trata de una "protesta de la comunidad"?

Esto también ha dado lugar a realzar las poderosas imágenes de #IfTheyGunnedMeDown,[7] que también muestran cómo los medios retratan hombres negros jóvenes que son víctimas - ¡las víctimas! - en los medios de comunicación.[8] La mayoría de nosotros tenemos fotos de nosotros mismos que son ridículas o terribles o en situaciones comprometedoras, pero fijando una víctima en la mente del público como una amenaza, ellos cambian la narrativa a un nivel subconsciente. "Es un matón, probablemente estaba haciendo algo malo." Aquí está una imagen de ejemplo:
 

No dispares. Una de las imágenes de protesta que definen hasta ahora me va a perseguir durante mucho tiempo. La gente de Ferguson - y todos los manifestantes que se reúnen en las ciudades y los colegios y comunidades de todo el mundo - están haciendo una cosa: están de pie con las manos en alto y sus caras descubiertas. Esa es la postura. No dispares: estoy desarmado: mis manos están arriba. Esta imagen de la comunidad estudiantil de Howard es inolvidable. Esto es un poderoso testimonio profético.
 

Esto también es acerca de la militarización de la policía. Esta no es la respuesta proporcional, pero no es de extrañar. Cuando sembramos viento, cosechamos un torbellino. Cuando equipamos a la policía como militares en lugar de oficiales de la paz, van a tratar a los ciudadanos como enemigos y a participar en tácticas de guerra. Es el momento de hacer algunas preguntas serias y hacer cambios aquí.

Esto NO es acerca de los saqueos. Ni se te ocurra. No te atrevas a traer a colación el saqueo de cara de esta situación. Hubo saqueos de menor importancia en una noche de violencia DESPUÉS de la brutalidad policial. El saqueo no es el punto. La gente habla de los saqueos, porque no pueden soportar enfrentar la verdad de lo que está pasando y por qué está sucediendo; ello es una distracción. Lo mismo con la gente que quiere debatir sobre la violencia entre negros en estos momentos. Esto no es eso y este no es el momento.

Twitter es el lugar correcto ahora para las noticias. Las principales agencias de noticias de streaming están haciendo la vista gorda a Ferguson. Pero en Twitter, #Ferguson está brincando.[9] La próxima vez que alguien se burle de Twitter como un lugar donde "la gente te dice lo que tenían para el desayuno", yo sólo voy a decir una sola palabra: #Ferguson. Las gentes que sigo en Twitter son la única razón por la que oí hablar de Ferguson y es la única razón por la que sabemos la verdad de lo que está sucediendo allí. Ellos (los otros) pueden ser capaces de arrestar a periodistas y cerrar el espacio aéreo y tratar de suprimir la información, pero la libertad de las personas está ocurriendo en ese medio, al igual que la mayoría de los levantamientos en todo el mundo.

En particular, revisar Twitter del concejal Antonio French,[10] que ha estado presente desde el principio (Él está actualmente detenido bajo custodia policial –El Señor nos ayude). Si tú no sabes acerca de Ferguson, es porque no estás prestando atención, porque su círculo de noticias e información es demasiado pequeño. Pero, vuelve a través de su línea de tiempo para ver lo que ha estado ocurriendo allí y con gran detalle. Y a rezar por él.

Las iglesias y las personas de fe necesitan alzarse junto a los oprimidos por el Estado en formas menores y mayores, en la política y en el testimonio profético. David Henson, un amigo y un sacerdote episcopal, ha desafiado a otros pastores para que simplemente se paren en sus púlpitos el domingo, en silencio, con las manos en alto en calidad de testigo.

O esta imagen de abajo... Este es otro ejemplo de la poderosa bondad que tiene que ocurrir por nuestra parte. ¿Podemos hacer espacio para el lamento y el dolor, por la ira y el miedo?
 
Estas mujeres ofrecen un lugar donde  la juventud de Ferguson podría venir y gritar y llorar y ser acogido y escuchado en el amor. Poderosa obra  pic.twitter.com/WrVSbR6Ui0
dream hampton (@dreamhampton) August 13, 2014

Otras iglesias están marchando, organizando protestas, de pie junto a los sin poder, ejerciendo presión sobre sus gobiernos, hablando y utilizando sus voces para amplificar las de los oprimidos.

Y reza. Ora. Ora. Con tu voz, así como con tu espíritu, con gemidos y lágrimas, con tus manos y tus oídos, con tu mente y tus pies.


Deja que la justicia sea una avalancha.



[1] Escritora canadiense, autora de “Jesús feminista: Una invitación a revisar la Biblia con la visión de las mujeres” (2013). Ella es también una bloguera ganadora por sarahbessey.com, editora de Una Historia más Profunda y contribuidora de la revista SheLoves.
[2] Corresponden a más de 630 agrupaciones y tribus aborígenes de Canadá, con una población cercana a los 700 mil personas, que no incluyen a los Inuit y a los Métis. La mitad de esos grupos vive en las provincias de Ontario y la Columbia Británica. 
[4] La autora hace referencia a las compensaciones económicas que por largo tiempo se han discutido, pública y privadamente, en EEUU y que debieran recibir los descendientes de los negros esclavizados en ese país. Enlace a: http://www.theatlantic.com/features/archive/2014/05/the-case-for-reparations/361631/
[5] Originalmente, “Idle No More”, movimiento de protesta comenzado en diciembre de 2012, a partir de los pueblos aborígenes de Canadá y de los que están incluidos en los países desarrollados. Persiguen detener la degradación medioambiental y económica, además de la desigualdad social. Enlace a: http://www.idlenomore.ca/
[7] “SíEllosMeMataranATiros”. Enlace a: https://twitter.com/search?q=%23IfTheyGunnedMeDown&src=tyah

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