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lunes, 11 de noviembre de 2013

HACE 30 AÑOS, UNA PADRE SE INMOLABA POR SUS HIJOS PRISIONEROS DE LA CNI



SEBASTIAN ACEVEDO BECERRA, inmolado por sus hijos hace 30 años

Sólo la mancha veo del amor que
nadie nunca podrá arrancar del cemento, lávenla o
no con aguarrás o sosa
cáustica, escobíllenla
con puntas de acero, líjenla
con uñas y balas, despíntenla, desmiéntanla
por todas las pantallas de
la mentira de norte a sur: sólo veo al inmolado.
“Sebastián Acevedo”, Gonzalo Rojas

Ese día 11 de noviembre de 1983 era viernes. Alrededor de las 15:00 llegaba hasta las escalinatas exteriores de la Catedral de Concepción Sebastián Acevedo Becerra, 52 años, quien prorrumpe en gritos exigiendo la libertad de sus dos hijos detenidos un par de días antes por la siniestra CNI y de quienes desconocía su paradero. Prosigue su denuncia a viva voz mientras procede a impregnarse las ropas y el cuerpo con combustible, el cual enciende cuando advierte que un carabinero se le abalanza. Convertido entonces en un remolino de llamas, cruza desacompasadamente calle Caupolicán y consigue llegar a la contigua Plaza Independencia, donde se desploma convertido en una pira humana ante la mirada estupefacta de los que recorrían a esa hora el centro penquista. SU INMOLACIÓN IMPACTÓ A CHILE Y EL MUNDO.

La causa inmediata para que este trabajador del carbón y oriundo de Coronel realizara su auto-sacrificio se remontaba a dos días antes. El 9 de noviembre civiles no identificados y fuertemente armados detienen a dos de sus hijos: María Candelaria y Galo Fernando; la primera en Coronel y el segundo en San Pedro. Durante los dos días siguientes, junto a su esposa Elena Sáez, se había levantado a las 5 de la mañana a recorrer comisarías y cuarteles, pero en ninguna parte habían reconocido que sus hijos estuvieran detenidos o les daban alguna seña sobre su paradero.
    Era el modus operandi que durante 17 años de dictadura militar desarrollaron los organismos represivos, los que acostumbraban -según reconoció oficialmente el Estado chileno en los informes de las Comisiones Rettig y Valech- no solamente a detener personas en lugares secretos, sino también a torturarlas y a asesinarlas (en algunos de estos últimos casos, simulando falsos enfrentamientos).
        Sebastián Acevedo, militante comunista, igual que sus dos hijos, sabía bien lo que podía sucederle a los suyos. Lo habían sabido en su familia por generaciones. En 1947, el gobierno de González Videla había perseguido a sus padres. Así es que ese 11 de noviembre de 1983, Sebastián y su esposa Elena podían esperar y temer cualquier cosa.
        Una hora después del terrible sacrificio del padre, su hija fue liberada y alcanzó a hablar con él en el hospital, quien le encargó que cuidara de su hermano y que no abandonara a su madre. Sebastián moriría a la medianoche del mismo día. María Candelaria caería detenida nuevamente el 30 de ese mismo mes, permaneciendo presa un año y dos meses. Por su parte, su hermano Galo estaría detenido durante dos años. Ambos sobrevivieron, pero las heridas por la pérdida paterna y por las torturas sufridas son profundas y para siempre.
        Como una de las muestras de la repercusión social que tuvo este caso, un movimiento anti tortura surgido al interior de la Iglesia Católica tomaría el nombre del inmolado. Uno de sus fundadores, el sacerdote José Aldunate, lo recuerda así: "El 11 de noviembre anterior, en la lejana ciudad de Concepción, un obrero llamado Sebastián Acevedo (conocido con "Tan") se había inmolado a lo bonzo frente a la Catedral. Murió clamando que la CNI le devolviera a sus hijos. Fue un remezón fuerte para la conciencia nacional. Asumimos entonces el nombre del que murió para que se terminara con la tortura. Nuestra acción se llamaría en adelante «Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo»". Este movimiento realizó 108 acciones de denuncia sobre los crímenes y torturas de la dictadura, ello a lo largo de sus 7 años de vida (1983-1990).

        Mientras en Chile no haya Verdad, Justicia y Reivindicación Social para todos los casos en que herman@s, padres, hij@s fueron víctimas de abusos y crímenes cometidos por las fuerzas represivas de la dictadura, no debemos olvidar ni callar. Los ejemplos de integridad, humanidad y valentía de Sebastián Acevedo siempre nos acompañarán en esa senda.

¡NI OLVIDO NI PERDON: VERDAD, JUSTICIA Y MEMORIA!

COLECTIVO ACCIÓN DIRECTA-CHILE
Noviembre 11 de 2013

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